Neuquén
Quintriqueo se neuquiniza y rompe con la nacionalización en Neuquén
En la recta final para consolidar Más por Neuquén saca músculo en el interior neuquino.
Carlos Quintriqueo siempre fue, en el fondo, más neuquino que un combatiente de las ideas nacionales. El líder de ATE Neuquén nació en Junín de los Andes, al pie del volcán Lanín, un símbolo que nadie puede objetar que representa esa neuquinidad de la que hoy se hace mucha propaganda, de manera tardía para las nuevas generaciones.
Justamente en los últimos, el máximo referente de Más por Neuquén dio otro paso hacia la consolidación de su partido, en una extensa recorrida por el interior neuquino, luego de una semana donde la jueza federal Carolina Pandolfi le dio la razón por un planteo nacional por el derecho a huelga.

El sindicalista neuquinizó un poco su campaña y se trajo algunas fichas de afiliaciones de localidades como Las Lajas, Varvarco, Villa Pehuenia y Bajada del Agrio, donde empezó un raid de reuniones, como lo hacía el viejo MPN de Felipe Sapag: con la escucha atenta y personal.

Más de 2500 personas apoyaron a Carlos Quintriqueo en la cancha del Gigante del Este. Un acto que le trajo problemas con la jueza Pandolfi.
En sus recorridas, no hay gente con costosas camperas de abrigo, ni sacos ejecutivos que llegan hasta el piso, ni pantalones achupinados, ni tampoco puestas en escenas con bombachas de gaucho y caballos. No hace falta, hay gente real, espontánea, que no pasan por los manuales de coaching.
Quintriqueo recorre barrios y pueblos y no es que no comunique masivamente. Lo hace, pero a su estilo, con los estados de WhatsApp, con banderas, fotos con familias de los barrios más profundos, y posteos que muestran más territorio que slóganes.
“Hay que romper con el enojo. Porque si no participás, el que pierde sos vos”, dijo a Política Viral. Es que Quintriqueo sabe que el voto en blanco, el ausentismo o el hastío son oportunidades para otros (¿para quién en Neuquén?), tal como pasó en la última elección de CABA donde ganó el vocero presidencial, Manuel Adorni, con nada de campaña.
Más por Neuquén: un partido, una sigla, un ADN
Más por Neuquén nació con polémica. Primero fue “Más Neuquén”, pero la jueza Pandolfi le exigió que cambiara el nombre. Entonces apareció el “por”, y con él, las siglas: M.P.N. Tan parecidas a las del histórico Movimiento Popular Neuquino que algunos vieron una jugada maestra, otros una provocación y otros, un error que se le pasó a la jueza
Lo cierto es que Quintriqueo le sacó lustre a esa resolución y se apropió del gesto, lo resignificó y empezó a expandirse por el interior como si lo tuviera todo previsto. A tal punto, que tuvo una reunión en la misma seccional del MPN de Las Lajas.
Quintriqueo no es que se alejó de la polarización. Está en contra, y lo repite, de las políticas de Javier Milei, por temas más que obvios: reforma laboral, persecución a los trabajadores y una política antisindical del presidente que ubica a los gremios del otro lado del alambre. Incluso, el líder de ATE se animó a poner el dedo en la llaga sobre las represas, ante la postura extraña que tiene el gobierno provincial, ante la inminente privatización.
¿Senador? ¿Gobernador? ¿O algo más?
La neuquinidad no es un invento de Rolando Figueroa, aunque hoy la capitaliza como gobernador. Es una cultura política de Neuquén que fue construida por el partido Estado, el MPN, que perdió las elecciones, precisamente, con el mismo Figueroa que supo ser uno de los mejores alumnos y, por cierto, rebelde.
Es una forma de oponerse sin pedir permiso a Buenos Aires. Quintriqueo la conoce, la vivió y la agita desde hace años, pero ahora la transforma en bandera electoral. Y en una provincia que siempre premió a los que piensan en términos neuquinos, desde Felipe Sapag hasta Sobisch, pasando por el MPN y ahora Figueroa. Y Quintriqueo no quiere ser menos, pero con una distinción: le da pelea a Milei abiertamente.



