Política
Patricia Bullrich se diferenció de Javier Milei por sus ataques a la prensa: «Cruza un límite»
La senadora y jefa de la bancada oficialista en la Cámara alta reclamó responder las críticas con argumentos.
Las declaraciones públicas del presidente Javier Milei contra el trabajo periodístico abrieron un frente de disenso interno en la cúpula del oficialismo. La senadora nacional y jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, Patricia Bullrich, se diferenció de las expresiones vertidas por el jefe de Estado durante la cena anual de la Fundación Faro, donde arremetió contra comunicadores que investigaron las maniobras vinculadas a la criptomoneda $LIBRA y exigió que fueran quemados simbólicamente en la hoguera.

Al evaluar el tono confrontativo adoptado por Milei, la legisladora advirtió que tales afirmaciones vulneran las pautas de la convivencia democrática y sostuvo: «Mi responsabilidad es marcar que cuando una palabra cruza un límite, este límite de quemarlo en la hoguera, es un límite que no es una forma de defenderse frente a una idea, sino que es una expresión muy fuerte, muy dura».
En declaraciones televisivas a LN+, Bullrich planteó que la libertad de expresión constituye una garantía bidireccional que «protege siempre a la prensa cuando critica al poder» y que «protege también al presidente cuando responde», aunque remarcó que las respuestas oficiales deben ajustarse a estándares republicanos.
La referente legislativa insistió en que «las críticas se contestan con argumentos» y subrayó que la premisa libertaria debe contemplar la discrepancia: «Defender la libertad también es respetar a los que nos cuestionan». Bullrich recordó que la investidura de los funcionarios implica una exposición pública ineludible: «El poder siempre está bajo escrutinio, siempre es mirado por el periodismo y siempre es comentado».
La controversia se originó a partir del encendido discurso que Milei ofreció ante empresarios y dirigentes afines horas después de conocerse su desvinculación penal. Aludiendo a una cita atribuida al economista Adam Smith, el jefe de Estado justificó su ofensiva contra los profesionales de los medios que dieron cobertura al caso judicial: «Tener piedad con los hijos de puta es ser injusto con los buenos y acá a los buenos les tiene que ir bien, los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta», lanzó sin matices.
La virulencia discursiva del mandatario respondió al desenlace de la investigación por la promoción pública del activo digital. El juez a cargo del Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 8, Marcelo Martínez de Giorgi, dispuso el sobreseimiento de Javier Milei, de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y de otras nueve personas investigadas —entre ellos Mauricio Gaspar Novelli, Manuel Terrones Godoy, Sergio Daniel Morales y Hayden Mark Davis—, determinando que los hechos denunciados no encuadran en una figura delictiva.
El fallo sostuvo que «no resulta suficiente afirmar que la difusión generó expectativas favorables o alentó la compra; debe establecerse si esas expectativas fueron inducidas mediante una representación mendaz», desestimando que la secuencia entre los mensajes en la red social X, la subida de cotización y el desplome posterior demostraran una maniobra defraudatoria previa. Respecto a los deberes de funcionario público, la resolución judicial dictaminó que «no se ha identificado, en el ámbito de actuación de dicho organismo, la existencia de un acto funcional relacionado con el proyecto privado en cuestión que pueda ser confrontado con las exigencias del artículo 248 del Código Penal».
El desmarque público de Bullrich introduce una nueva fisura en la estrategia comunicacional de confrontación directa que La Libertad Avanza sostiene contra el periodismo independiente. Al reclamar contención verbal y respeto a las investigaciones que auditan los actos de gobierno, la jefa del bloque libertario en el Senado se desmarca y deja al primer mandatario en un rincón, por lo menos, incómodo.





