Cultura
Adiós a Daniel Melingo: el bohemio inquieto que cruzó el rock y el tango con sello propio
La muerte del músico a los 68 años apaga una de las mentes más singulares de la cultura argentina.
La música argentina se quedó sin uno de sus narradores más personales: Daniel Melingo falleció este martes a los 68 años en su casa del barrio de Chacarita, donde atravesaba un cuadro delicado por una enfermedad respiratoria crónica. El hallazgo por parte de uno de sus hijos confirmó la partida física de un artista inquieto, cuya ausencia transforma de inmediato su vasta obra en un legado definitivo para la cultura popular.

Su huella inicial quedó marcada a fuego en la era dorada del rock nacional de los años ochenta. Melingo no solo aportó su frescura multiinstrumentista a la mítica alineación de Los Abuelos de la Nada, sino que además fundó Los Twist junto a Pipo Cipolatti, inyectándole ironía, baile y desparpajo a una sociedad que despertaba a la democracia. Por si fuera poco, su talento como saxofonista y clarinetista lo llevó a formar parte de la banda de Charly García durante la grabación y presentación de Piano Bar, un pilar fundamental de nuestra discografía.
Sin embargo, el destino le tenía reservada una reconversión fundamental que llegó cuando decidió mirar hacia sus propias raíces familiares. Con el lanzamiento de Tangos bajos en 1998, Melingo pateó el tablero y demostró que el tango no era un género estático, sino un lupanar de historias oscuras, poéticas y teatrales que rimaban perfectamente con su espíritu rebelde. Con su voz cavernosa y su estampa de malevo moderno, se ganó el respeto de los guardianes de la tradición y llevó el nuevo pulso arrabalero a los escenarios de toda Europa.
Hasta sus últimos días, la jubilación artística jamás fue una opción para él. El músico se encontraba plenamente activo trabajando en Tangos bajos (Rework), una reinterpretación contemporánea de su obra cumbre que planeaba presentar en septiembre en el Teatro Coliseo. Ese impulso vital, que también incluía la producción de un documental sobre las raíces africanas de la música rioplatense y el lanzamiento de su propio vino Malbec, se apaga hoy en la Tierra, pero deja encendida una discografía eterna y una lección imborrable de libertad creativa.



