boca de pozo
Una dirigencia política envuelta en plástico fino
Mientras la dirigencia política eleva la voz para discusiones rasantes, el oficialismo avanza con el super Rigi.
La agenda política argentina se mueve estas semanas en dos planos que no se cruzan. En el de arriba, un proyecto de ley que compromete al Estado por las próximas tres décadas: el Super RIGI, que llegó al recinto de Diputados este miércoles con dictamen en mano. En el plano inferior, tres expedientes judiciales dominan la conversación diaria: el de Manuel Adorni, que admitió en cámara que «ahorró» medio millón de dólares en negro mientras compraba salchichas vencidas y vestía los mismos trajes que un vendedor de perfumes baratos; José Luis Espert citado a indagatoria el 30 de junio por una transferencia de 200 mil dólares vinculada a una red delictiva; y Martín Insaurralde, que supo «ahorrar» dinero suficiente como para no tener que darle explicaciones a nadie, pero olvidó el decoro en alguno de los rincones de su amplio vestidor.
La tribuna y la política argentina están mirando lo segundo. Lo primero pasa sin que se discuta lo que efectivamente se está dirimiendo.
El vuelo rasante
Los tres expedientes son de distinta gravedad y transitan instancias procesales diferentes.
Adorni adhirió al régimen de inocencia fiscal y rectificó declaraciones juradas para incorporar «ahorros» que antes había negado en el Congreso: lo mejor que le puede pasar al Jefe de Gabinete es que se considere que las inconsistencias contables que atraviesan su crecimiento patrimonial no sean más que contradicciones discursivas de un hombre que supo ser vocero presidencial aunque no supo distinguir sujeto y predicado. Que supo invertir 200 mil dólares en bitcoins cuando casi nadie sabía ni de qué se trataba, pero no supo qué hacer con ellos hasta que no tuvo un cargo en la función pública.
Espert deberá presentarse a explicar por qué una cuenta no declarada en Morgan Stanley recibió 200 mil dólares de Wright Brothers Aircraft Title Inc., empresa vinculada a Fred Machado, hoy condenado en Texas por lavado y fraude.
Insaurralde sigue investigado por enriquecimiento ilícito desde el «yategate» de 2023, y los nuevos videos de Jésica Cirio mostrando plata envuelta en plástico fino, filtrados a La Nación, sumaron material y color a un peritaje patrimonial que termina el mes próximo.
Los tres casos absorben la totalidad del ancho de banda y los efectos de la repercusión empujan a analistas, audiencias, dirigentes, diputados y senadores a una discusión moral para la que tal vez hayan ido perdiendo la preparación necesaria, justo en la medida en la que fueron escalando en su nivel de representación institucional.
Durante muchos años se pensó en los círculos políticos que cierto grado de impureza en la calidad del desarrollo patrimonial de la dirigencia no debía opacar lo realmente importante. Pero ese razonamiento se disuelve ahora que el ingenio contable se atraganta ante las selfies, las cascadas y los fajos de dinero envueltos en ziploc de un elenco que carece del seniority suficiente para debatir la política grande lejos del ruido de las máquinas de contar billetes. Ni hablar de aquellos que dicen tener las manos limpias pero no se ponen de acuerdo a cerca de qué es lo realmente importante.
Qué se dirime mientras se discute otra cosa
El Super RIGI llega al recinto de la cámara baja con respaldo de LLA, el PRO, la UCR e Innovación Federal. El proyecto baja el Impuesto a las Ganancias del 25% al 15% para proyectos de más de mil millones de dólares, otorga estabilidad fiscal y regulatoria por treinta años, fija una alícuota única del 10% para contribuciones patronales, exime de derechos de importación y exportación, permite amortización acelerada del 60% en el primer año, y habilita progresivamente la libre disponibilidad de divisas — hasta llegar al 100% al tercer año, sin obligación de ingresar al Banco Central capitales, financiamientos ni servicios. El objetivo declarado son las industrias de inteligencia artificial, data centers, semiconductores y biotecnología avanzada.
Las críticas no vienen solo del peronismo. El IERAL, fundación de tradición liberal dirigida por Osvaldo Giordano — primer titular de ANSES en la propia gestión de Milei —, publicó un documento titulado «Súper RIGI: otra isla en el océano de distorsiones» en el que sostiene que el régimen «por su propio diseño, no tiene capacidad para transformar el patrón de inversión prevaleciente en las últimas décadas».
Desde la izquierda y el peronismo se apuntó a otra cosa: la ausencia de compromisos verificables sobre empleo, transferencia tecnológica, consumo de agua y energía, y financiamiento de la infraestructura que estos proyectos requieren.
Agustín Rossi habló de «traje a medida» para los amigos del Presidente. Mario Manrique, diputado y sindicalista del SMATA sostuvo que el texto «más que un proyecto de ley parece un contrato de locación».
Conviene tener presente que el RIGI original, vigente desde agosto de 2024, ya acumula anuncios por 81.000 millones de dólares pero la ejecución de ese dinero está muy lejos de asomarse a ese número al tiempo que la inversión extranjera directa durante el Gobierno de Milei está por el piso, a pesar de la atención internacional que concita su discurso pro mercado.
Mientras tanto bajo el asfalto
Al tiempo que se dirime la forma en la que se van a llevar el petróleo, el gas, los minerales y la producción agropecuaria, la gente de a pie maneja otros números.
El salario mínimo perdió cerca del 40% de poder de compra desde noviembre de 2023 y está hoy por debajo del nivel previo a la crisis de 2001, según informes de la UBA y el Conicet.
Según un informe del Banco Provincia con datos del RIPTE, el salario real marcó en marzo su nivel más bajo de la década, por más que el último dato oficial conocido de cuenta de una interrupción en la pérdida de salario respecto de la inflación.
Además, se perdieron 290 mil puestos de trabajo formales desde el inicio de la gestión libertaria y el consumo masivo acumula seis meses consecutivos sin un solo registro positivo: en mayo cayó 1,6% en el agregado y 2,7% en super y comercios barriales.
Esa es la base sobre la cual Argentina firma treinta años de estabilidad fiscal para grandes inversores que pagarán menos impuestos que cualquier comercio del país.
El tiempo viene envuelto en plástico fino
La corrupción es el ruido perfecto para que pase sin examen lo que se está votando hoy en Diputados. Pero el problema más profundo no es el ruido: es que el ingenio contable, las selfies, los fajos y las cascadas retratan una clase política que ya no parece estar a la altura del debate que el país necesita dar. Envuelta en plástico fino, esta dirigencia discute en el registro que puede.
«Buen día, futuro lleno de conflictos / el tiempo viene envuelto en plástico fino», dice Andrés Calamaro, que seguro no estaba pensando en plata cuando lo escribió, pero sirve evocarlo para recordar que cada uno problematiza sus consumos como puede.
¿Alcanzarán las ziploc para envolver una inequidad tan estridente?




