Neuquén
Rocas, fósiles y chivito: la travesía en Huentrai-Co
Una salida guiada el 23 de noviembre invita a caminar por el Cajón de Huentrai-Co, cerca de Buta Ranquil: 10 km entre lavas, fósiles marinos y huellas de vida criancera, con mirada geológica y final campestre.
El Alto Neuquén vuelve a poner sobre la mesa un plan distinto: un recorrido de 10 kilómetros que cruza tiempo y paisajes en el Cajón de Huentrai-Co, a minutos de Buta Ranquil. La propuesta —organizada por Geosenderos— combina interpretación geológica, memoria local y una caminata accesible que permite leer el terreno como si fuera un libro abierto: rocas volcánicas, fósiles marinos de la antigua Cuenca Neuquina y rastros de la vida de crianceros que aún habitan la zona.
La actividad será el sábado 23 de noviembre y arranca en la Oficina de Informes Turísticos de Buta Ranquil. Desde allí se hace una primera parada para observar, a distancia, el macizo del Tromen y una barda con fósiles que conservan braquiópodos, bivalvos y crinoideos, testigos de aquel mar que cubrió este territorio hace millones de años. La idea no es solo “ver” el paisaje: es aprender a interpretarlo con la guía de un profesional en Ciencias Geológicas y, al mismo tiempo, reconocer las huellas de quienes forjaron la vida rural en el norte neuquino.

Entre cuevas, aleros y ríos de lava
Tras esa introducción, el grupo avanzará en vehículos particulares unos 4 kilómetros hasta El Ciénago (calle Tromen al fondo). Desde allí comienza el tramo pedestre hacia la Cueva del Toro, antesala de un corredor donde la roca habla a simple vista. El itinerario continúa hacia El Sauce, con vistas amplias del Tromen y la Sierra de Reyes, y un inventario vivo de la cultura de campo: picados, corrales de piedra volcánica, viviendas de crianceros y pequeñas obras hídricas levantadas a pulmón para manejar el arroyo.
La senda gana interés al ingresar en una huella ancestral que guía hasta las nacientes del Arroyo Huentrai-Co —dentro de la Reserva Natural Hídrica—. Allí, la pausa vale por partida doble: descanso con mate y un espacio para conversar sobre los antiguos habitantes y sobre cómo se formaron las montañas que rodean el valle. Luego llega el ingreso al Cajón de Huentrai-Co, donde aparecen aleros que en otros tiempos dieron refugio y hoy siguen resguardando a los crianceros, junto a geoformas volcánicas imponentes y un arroyo que corre con fuerza.
Ciencia a cielo abierto y cierre con sabor local
Al mediodía, el retorno a la chacra El Ciénago propone un cambio de ritmo: la mesa se arma alrededor de un chivito del norte neuquino, parte de la identidad gastronómica de la región. Después del almuerzo, la jornada suma un último capítulo geológico: la visita a los Cráteres de Michico y a los Ríos de Lava, donde se explican procesos y rasgos del paisaje volcánico que define al área. El cierre está previsto alrededor de las 16, nuevamente en la Oficina de Informes Turísticos (Avenida Jadul y RN 40).
El circuito completo incluye cuatro puntos clave: nacientes del Arroyo Huentrai-Co, Cajón de Huentrai-Co, El Sauce y El Ciénago. No es una excursión extrema: es una clase abierta de geología y cultura local, caminable y pensada para curiosos que disfrutan de entender lo que pisan. Para informes, inscripción y valores, el contacto es el Guía de Senderismo habilitado Eduardo Vega (Lic. en Ciencias Geológicas).
-
WhatsApp: 2942556757
-
Instagram: @GeosenderosNeuquen
-
Facebook: @GeosenderosNeuquen
-
Correo: neuquino.vega@gmail.com



