boca de pozo
Un triunfo que incomoda en Balcarce y en San José
La elección reubica a Kicillof y expone la incomodidad de La Cámpora. Milei busca digerir la derrota sin masticar.
El resultado en Buenos Aires reubica a Axel Kicillof en el centro de la escena y deja expuesta la tensión con La Cámpora, mientras el Gobierno busca digerir su derrota sin discutir el rumbo.
La mosca en la sopa
El Partido Justicialista nacional celebró en redes sociales que la victoria de Fuerza Patria fue fruto de la militancia y del PJ bonaerense, que conduce Máximo Kirchner. La omisión de Axel Kicillof en ese mensaje no pasó inadvertida y algunos recordaron, no sin algo de malicia, del relato que sustancia el interior del disco La mosca en la Sopa, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, a los que tanto gustan citar en La Cámpora.
Comunicado del Partido Justicialista Nacional
Felicitamos al Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires, a sus candidatos y a los intendentes e intendentas, por la contundente victoria electoral alcanzada hoy.
Nuestro reconocimiento especial a toda la militancia…
— Partido Justicialista (@p_justicialista) September 8, 2025
En ese breve relato, el más tibio de tres comensales retira la mosca y se toma la sopa. El anterior rechaza de pleno el plato y el último exprime la mosca y se toma la sopa.
Con similar maledicencia, los mismos observadores leen en ese comunicado del PJ nacional un gesto de Cristina felicitando a su hijo, quien la noche del domingo se encontraba a su lado. La política, como espejo de una red social en la que se validan en público las acciones privadas.
Por su parte, Mayra Mendoza hizo algunas apariciones mediáticas en las que relativizó la importancia del desdoblamiento electoral decidido por Kicillof, un movimiento que se debatió mucho pero que, con el resultado puesto, es difícil de subestimar.
Desde el kicillofismo eligieron la mesura: festejaron sin agregar ruido a la interna y plantearon un pedido de diálogo al Presidente. Por ahora, el tono parece ordenado y la falta de ese diálogo sea el síntoma de un gobierno que tambalea pero se mantiene de pie.
¿Kirchnerismo nunca más?
El resultado bonaerense aceleró la subida del dólar y del riesgo país, pero también produjo un corrimiento semántico. En el círculo rojo ya circula, con mesura, la pregunta sobre un próximo gobierno peronista. Las tapas del lunes 8 de septiembre lo resumieron como un “triunfo peronista” y hasta Elisa Carrió celebró el resultado y pidió “no hablar más del kirchnerismo”.
Ese desplazamiento narrativo del «kirchnerismo nunca más» a «ganó el peronismo» da cuenta del lugar que el espacio que conducen Máximo y Cristina Kirchner comienza a ocupar en el movimiento peronista, opacado por su propio aislamiento y el resurgimiento del Gobernador bonaerense. Los cambios obligan a La Cámpora a buscar un nuevo relato: si ya no los definen sus enemigos, Ricky Martin los habla mejor que el Indio Solar: «Estamos congelando el amor para conservar lo mejor».
El reverso de estos episodios tiene a Cristina Kirchner recibiendo en su residencia a Juan Manuel Urtubey. Entre ellos dos había un silencio de más de diez años. No sabemos qué Cristina moverá la próxima ficha pero si cuál es la que le gusta reflejar a su entorno.
El desplazamiento también pone en crisis el relato que había ensayado el Gobierno: El kirchnerismo quedó reducido pero a manos de otro peronista, producto de un movimiento interno y no como resultado de una victoria oficial. ¿Qué pondrá el gobierno del otro lado para reconstruir un relato épico?
La reacción del Gobierno
Javier Milei reconoció la derrota con un tono más calmo del esperado, aunque la autocrítica luce incompleta. Las discusiones internas se centran en la estrategia electoral y en el armado de las listas, sin revisar el rumbo económico ni las políticas de Gobierno.
Apretado por las exigencias de consenso del FMI, el Ejecutivo reabrió el Ministerio del Interior y prometió diálogo con los gobernadores, mientras en la oficina de al lado le recargaban la tina a a la lapicera con la que el Presidente firmaría más vetos. Gustavo Sáenz retrató sin vueltas el malestar de los mandatarios provinciales: llamó a Milei “paloma de iglesia, porque caga a los fieles”. El sábado recibió en Salta al flamante ministro del interior. Una foto a la intermperie con una mesa vacía.

Lisandro Catalán y Gustavo Sáenz.
En el frente económico, el ministro que conduce esa cartera buscó mostrarse en control de la situación, y aunque el Presidente dejó trascender un dibujito en el que brinda un enfoque muy elemental de análisis técnico, Caputo mostró respaldo del FMI para intervenir con el BCRA sobre la cotización del dólar en caso de que esa divisa llegue al techo de la banda. ¿Alcanzará, o ya es hora de reconocer que no se cumplirán las hazañas que prometieron?




