Internacionales
Argentina votó en contra de una resolución de la ONU que condena la esclavitud africana
La Asamblea General aprobó una moción impulsada por Ghana que califica la trata transatlántica como el crimen más grave de la humanidad.
La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) aprobó este miércoles una resolución histórica que califica a la esclavitud de africanos como el «crimen de lesa humanidad más grave». La medida, que obtuvo 123 votos a favor y 52 abstenciones, contó con el rechazo explícito de solo tres países: Israel, Estados Unidos y Argentina. El texto no solo condena el carácter sistémico y el trauma histórico de la trata, sino que exige la devolución inmediata y sin costo de bienes culturales y documentos históricos a sus países de origen en África.
El documento, impulsado por Ghana, subraya que las consecuencias de la explotación económica y la discriminación continúan afectando a las comunidades afrodescendientes en la actualidad. Mientras gran parte de Europa —incluyendo a España, Francia y el Reino Unido— optó por la abstención, el alineamiento de Argentina con la administración de Donald Trump y el gobierno israelí marcó una postura disruptiva en el foro internacional. Tras la aprobación, el recinto estalló en aplausos: se trató de un consenso mayoritario sobre la necesidad de reparación histórica, pese a la negativa del bloque liderado por Washington.

Simultáneamente, la dinámica política en América Latina sumó un nuevo foco de tensión con la decisión del flamante presidente chileno, José Antonio Kast, de retirar el apoyo de su país a la candidatura de Michelle Bachelet para la secretaría general de la ONU. La Cancillería chilena argumentó que la postulación es «inviable» debido a la dispersión de candidaturas en la región y a las diferencias con actores globales relevantes. Durante su campaña, Kast ya había sugerido que no respaldaría a la expresidenta socialista, en sintonía con las señales de rechazo emitidas desde la Casa Blanca.
Pese al giro diplomático de su propio país, Bachelet confirmó mediante un comunicado que mantendrá su candidatura al máximo cargo del organismo internacional. La exmandataria cuenta todavía con el respaldo estratégico de las otras dos potencias regionales, México y Brasil, quienes habían impulsado su nombre originalmente junto al gobierno de Gabriel Boric. Este escenario plantea una situación atípica en la diplomacia continental: una candidata de peso compitiendo por un cargo global sin el aval del gobierno de su nación de origen.



