boca de pozo
La malaria económica golpea a Milei y el “factor Adorni” le suma desgaste
El informe de mayo de QSocial Big Data marcó una caída sostenida del humor social.
El gobierno de Javier Milei empieza a chocar con un límite que no puede resolver sólo con la del ajuste y el discurso contra la casta: el deterioro de la vida cotidiana. Según el informe QMonitor de mayo 2026, elaborado por QSocial Big Data, los indicadores de clima social registraron su tercera baja consecutiva y la evaluación positiva de la situación actual del país acumuló una caída de 14 puntos en cuatro meses.
El dato más sensible aparece en la economía doméstica. Apenas 19% de los encuestados evalúa positivamente la situación económica del país, 23 puntos menos que en diciembre. A la vez, 75% de los hogares debió recortar gastos en el último mes para llegar a fin de mes, 58% declaró no tener capacidad de ahorro y 67% tuvo dificultades para pagar deudas o cuotas durante el último año.
Tarjeta para comer y ahorros para sobrevivir
El informe también muestra hasta qué punto el ajuste se metió en la vida cotidiana. El 61% de los encuestados usó la tarjeta de crédito para pagar gastos básicos como alimentos, servicios o farmacia durante los últimos seis meses. Además, 58% recurrió a ahorros previos para cubrir gastos corrientes del hogar en el último año.
Ese cuadro ayuda a explicar otro dato político: 65% cree que el Gobierno no está logrando controlar la inflación, una percepción que creció 14 puntos desde febrero. Aunque la Casa Rosada exhibe la desaceleración de precios como su principal activo, el estudio muestra que para buena parte de la sociedad la baja estadística todavía no se traduce en alivio económico concreto.
Empleo frágil y miedo a los despidos
La fragilidad también aparece en el mundo laboral. El 55% de quienes trabajan considera que su empleo es poco o nada estable y el 37% reportó haber reducido su jornada laboral o sus ingresos en los últimos seis meses.
A eso se suma que 41% percibe señales de que su empresa podría realizar despidos o reducciones de personal en los próximos meses. En el Gran Buenos Aires, ese porcentaje trepa al 55%, una señal especialmente delicada para un territorio donde se define buena parte del clima político nacional.
Milei cae y la tolerancia al ajuste se agota
En el plano político, QMonitor detectó que la aprobación de la gestión de Milei tuvo su cuarta baja mensual consecutiva y acumuló una caída de 17 puntos en cinco meses, hasta ubicarse en el nivel más bajo de la serie. Su imagen personal acompañó esa tendencia: la valoración positiva bajó de 36% a 32%, mientras que el rechazo subió de 51% a 55%.
El dato más estructural es la caída de la tolerancia al ajuste. A comienzos de año, 43% coincidía con la idea de que las políticas de Milei eran necesarias aunque dolieran en el corto plazo. Ahora ese número bajó a 32%. El retroceso se explica sobre todo por cambios entre independientes, votantes identificados con el PRO y, en menor medida, dentro del propio electorado libertario.
Kicillof crece como principal opositor
El informe también muestra una paridad electoral creciente. Milei conserva el primer lugar con 33% de intención de voto, pero Axel Kicillof aparece cerca, con 30%. En escenarios de segunda vuelta, la distancia entre ambos se mantiene en niveles similares.
El gobernador bonaerense, además, consolida su lugar como principal dirigente opositor con un salto de 14 puntos en el último mes. La oposición en general también muestra señales de recuperación: su aprobación sube a 22% y la percepción de que está preparada para gobernar en 2027 llega al 27%.
El “factor Adorni” ya impacta
El punto más incómodo para el oficialismo es que el caso de Manuel Adorni empieza a aparecer en la medición como un componente propio del desgaste. Según el modelo predictivo de QMonitor, el descontento económico explica el 75% del aumento de la desaprobación presidencial, pero el 25% restante se asocia principalmente a la exposición mediática del presunto caso de corrupción del jefe de Gabinete.
El informe también registró que el interés social por el caso Adorni superó al generado por Milei en siete ocasiones entre marzo y mayo, algo inédito desde el inicio del Gobierno libertario.
La conclusión política es clara: el problema central de Milei sigue siendo la economía, pero el caso Adorni ya dejó de ser ruido de superficie. En un contexto de bolsillos exhaustos, deudas crecientes y empleo inestable, cualquier sospecha de enriquecimiento en la cima del poder pega sobre la línea de flotación del relato anticasta.




