Cultura
El ultimátum de Luis Alberto: la condición que le puso a Dante Spinetta para dejar el colegio
El músico recordó la cruda advertencia de su padre cuando decidió abandonar el secundario.
Dante Spinetta visitó el programa Otro día perdido, conducido por Mario Pergolini, y compartió detalles íntimos sobre los inicios de su carrera y la particular relación con su padre, Luis Alberto Spinetta. Durante la entrevista, surgió el recuerdo de un momento clave en su adolescencia: la decisión de abandonar la educación formal para volcarse por completo al arte.
El músico rememoró una anécdota popular según la cual el «Flaco» le habría permitido dejar la escuela bajo la promesa de verlo practicar a diario. Dante, entre risas y nostalgia, profundizó sobre el tono de aquel pacto: «Fue un poquito más violento. Me dijo: ‘Si no te veo tocando la guitarra todo el día, patada en el culo, al colegio no’. Así directamente». Para el joven músico de 16 años, que ya tenía dos discos editados y una agenda laboral intensa, el mandato paterno se convirtió en una ley de vida.

Dante relató que, en plenos años 90, su rutina era extenuante: pasaba de tocar en lugares emblemáticos como Cemento a sentarse en el banco escolar, donde solía quedarse dormido por el cansancio. «No quiero venir más acá», recordaba haber sentido en aquel entonces. Al recibir el ultimátum de su padre, cumplió su parte del trato con una disciplina férrea que lo llevó a practicar entre seis y ocho horas cada jornada.
Esta dedicación absoluta trajo consigo un esfuerzo físico considerable. La intensidad de las horas dedicadas al instrumento le provocó una tendinitis tan severa que debió acudir al médico por los dolores constantes, algo que en el estudio bromearon como el «brazo de guitarrista». Lejos de amedrentarse, este periodo de aislamiento y práctica intensiva le permitió no solo perfeccionarse como instrumentista, sino también incursionar en la producción de ritmos y el manejo de otros instrumentos como el bajo y el teclado.
Finalmente, ese compromiso total con la música dio sus frutos artísticos, marcando el camino hacia la creación de Chaco, el disco consagratorio de Illya Kuryaki and the Valderramas. La historia de Dante demuestra que, bajo la guía firme y la exigencia de Luis Alberto, la vocación se transformó en un trabajo serio y profesional.



