boca de pozo
El precio del silencio (y del sueldo)
El kirchnerismo paga caro la silla en el gobierno de Figueroa tras el desalojo mapuche.
En política, el silencio también es un costo. Y dentro del amplio y variopinto Frente Neuquinizate (ahora con base ampliada a outsiders en La Neuquinidad con los intendentes del MPN y otros que no eran tanto) que encabeza Rolando Figueroa, algunos sectores comienzan a sentirlo con fuerza.
El operativo de desalojo de las cuatro comunidades mapuches instaladas frente a Casa de Gobierno reactivó la herida incómoda, que siempre está latente. Es la del sector peronista, progresista y de derechos humanos, que intenta conciliar su lugar en el poder con los gestos cada vez más esquivos –y a veces implacables– de un gobernador que mide cada movimiento con el rigor científico de las audiencias y las encuestas.

Porque si algo caracteriza a Figueroa, más allá de su discurso carismático, es su olfato político de la rosca (equivocado o no) con el termómetro en la mano. Nada es casual, nada queda librado a la improvisación. El desalojo, que no fue una cacería como las de antaño, igual tuvo sabor a trago amargo para quienes aún conservan cierto romanticismo de lucha popular.

Joaquín Perren, segundo candidato a diputado nacional por La Neuquinidad fue el único que se animó a decir algo del desalojo mapuche.
Para los que tienen memoria de lo que ocurrió en 2007 con Carlos Fuentealba, o incluso más atrás, en 2005, con los cascos de la UOCRA arremetiendo contra docentes en plena protesta, este nuevo episodio –por más “limpio” que se lo pinte– dejó un fuerte ruido de fondo.
La Neuquinidad: los pases que tiene costo
Y ese silencio, a veces, se paga caro, más allá de la estabilidad de los sueldos estatales cuando alguien forma parte de una estructura política.
Es que no, no hubo demasiados tuits, ni comunicados, ni pronunciamientos del ala progresista del gobierno. Solo se destacó el gesto del historiador Joaquín Perren, actual candidato a segundo diputado nacional por La Neuquenidad, quien firmó un mensaje que publicaron compañeros de CONICET, que intentó al menos marcar una distancia, al menos simbólica.
Luego, nada. Mutismo absoluto. Como si el costo de conservar la silla de funcionario fuera demasiado alto para arriesgarse con una frase que incomode a la central de estrategias de Casa de Gobierno.

Hubo críticas de la izquierda y de hasta Juan Peláez al gobierno provincial por el desalojo en la vereda de Casa de Gobierno con una contundente carta. Pero poco del sector del PJ rolista.
En los pasillos del poder se sabe. Rolo actúa cuando las estadísticas le dan vía libre. Y en ese tablero, el conflicto mapuche, reducido a una cuestión de orden público o incomodidad urbana, no figura entre las prioridades ciudadanas. El operativo fue medido, planificado, comunicado a cuentagotas y ejecutado con una eficiencia que aplauden puertas adentro quienes gobiernan con él, aunque no puedan decirlo en voz alta.
Filtraciones en el Día del Amigo
Pero tampoco todo salió como se esperaba ese domingo 20 de julio en el Día del Amigo. Hay quienes piensan que hasta hubo filtraciones por parte de la Justicia, y que horas antes de ese operativo, en Casa de Gobierno no había casi nadie. ¿Alguien filtró información? Nada raro en esta provincia.



