Neuquén
¿Con quién polariza Milei en Neuquén?
Figueroa quiere ganar las legislativas con La Neuquinidad y evitar el avance libertario. ¿Podrá?
En Neuquén, Rolando Figueroa quiere hacer equilibrio en la cornisa y ya está jugado a que quiere salir primero en las elecciones legislativas del próximo 26 de octubre. El objetivo es ganarle al sello de La Libertad Avanza, para que “no se pinte el mapa de violeta”, tras el triunfo (¿inesperado?) de Manuel Adorni en CABA. Fue un dato que no gustó nada, y que encendió las alertas (aunque moderadas), en una elección donde pocos van a superar el 30% de los votos.
Polarizar con la gestión de Javier Milei sin enfrentarlo de lleno, esa es la idea. Decir que está cansado de los dirigentes de Buenos Aires que piden migajas, pero tener legisladores que levantan la mano por las privatizaciones y el RIGI. Criticar a la casta, pero sin decir “Milei”, es la estrategia que lleva adelante el líder del Frente Neuquinzate, que en poco más de un año y medio quiere reeditar la política de la neuquinidad del viejo MPN, con el fracaso de los dirigentes de partido nacionales que no pudieron combatirlo.
Figueroa hizo un trabajo fino para dividir a los libertarios, o a ese espacio que quiere conquistar. Porque el sello (que aún no sale) lo tiene la diputada nacional Nadia Márquez, a quien señalan que no ha sido generosa en el reparto de los poderes y sectores, pese a que muchos tampoco se han movido para afiliar gente.

Nadia Márquez y Rolando Figueroa cuando formaba parte del Frente Neuquinizate en 2023.
La diputada evangélica tiene llegada a Nación, pero desde Provincia, ya le bajaron el pulgar, porque está alcanzada por la Ficha Limpia, quizás la más exigente (¿y al borde de la inconstitucionalidad), algo que no le permitiría, por ahora, ser candidata en elecciones provinciales.
La era del disciplinamiento de la política
El gobierno ha logrado un disciplinamiento en la política, y el que asoma la cabeza, dicen, termina en Siberia, cruzado por operaciones. Algo como le pasó a Gloria Ruiz, la vicegobernadora destituida, que pasó de ser la mano derecha de Figueroa, a estar a un paso de la cárcel. Una etapa de hacer política con el Código Penal debajo del brazo.
Figueroa quiere jugar a la identidad provincial, pero en una provincia donde cada vez más gente no conoce ni le interesa la historia del MPN ni menos la de los políticos. Y ahí aparece todo un debate dinámico y de mediciones de fondo, en un gobierno que, cada vez que da un paso importante, suele pedírselo a una encuestadora. Un gobierno que ya no confía en militantes de base como fuente de información.
¿Es viable la neuquinidad como apuesta política en el nuevo país de Milei? La realidad de Neuquén, no en la provincia profunda de esas regiones que bautizó el gobernador, sino la de las grandes urbes, es que ha llenado de otro crisol de razas, ideologías y nuevas generaciones y nómades digitales, que van tomando el espacio público aceleradamente.
Hay tiktokers, trabajadores de la economía de plataformas y una nueva generación que vive el día a día, o heredan la casa de sus padres y no conocen ni el nombre de los funcionarios de ningún gobierno. Todo esto está pasando aceleradamente, porque cada campaña, cada cuatro años, viene con novedades, nuevas herramientas y otros escenarios.

Figueroa se mostró, aunque poco, en la campaña Sergio Massa Presidente, pese a que dicen que ya sabía que perdía. Y heredó peronistas con dudas existenciales.

La elección de CABA, por ejemplo, dejó que hubo un gran ausentismo electoral, porque el 54% de los porteños fue a las urnas, 20 puntos menos que el balotaje hace dos años. Todavía no está claro qué hay detrás de esas cifras, si no es una elección atractiva (y, por el contrario, la gente suele ir a votar cuando se juega algo importante) o realmente hay un segmento muy descontento con la política.
En Neuquén sacan cuentas y dibujan números en el aire, y otros dejan entrever. Se analiza si todo ese descontento no organizado que no va a votar el libertario, y que, en definitiva, el que tiene la estructura, quizás se imponga en ese tablero de descontento.
Polarizar con Javier Milei, pero sin atacarlo
Esta discusión en Neuquén es la que está viendo Figueroa y su intento de neuquinizar una elección, como lo hizo Jorge Macri con los porteños. El experimento en CABA le salió mal a Macri, porque las derechas moderadas o los centros (Rodríguez Larreta) por ahora no tiene peso específico.
El fenómeno es muy complejo porque Figueroa apuesta a una Neuquinidad 2.0, con estética federal, pero con relato libertario en las puntas. Una política donde el mismo estado escracha y difunde a empleados públicos que no trabajan (con el costo de la anulación social en estos tiempos de crisis), donde se habla de presos que entran por una puerta y salen por la otra, y de críticas a la política tradicional. Ese es el discurso del gobernador que trata de instalar un debate agresivo y lograr captar algo de lo que tiene La Libertad Avanza.

El gobernador Rolando Figueroa le declaró la guerra a las bancas del microtráfico. ¿Es posible ganar esa batalla?
Pero en ese intento de ser todo y nada, el mensaje suena a radio bastante mal sintonizada. No queda claro si Figueroa le habla al progresismo desencantado, a los votantes de Milei, al ex MPN, al PJ, o a esa juventud que lo sigue en Instagram porque es “piola”, aunque no sea de la nueva generación.
Figueroa quiere representar esa bronca, pero sin romper del todo con el sistema. ¿Hasta cuándo se puede jugar a ser el anticasta sin ir a la guerra con la casta real? Neuquén, de todas maneras no es una isla y más alá de sostener la idea de la neuquinidad, no se va a escapar de la agenda con 15 segundos en TikTok. Pareciera que ya hay una nueva generación trabajando para esta nueva etapa de Neuquén
Figueroa quiere polarizar con Milei, sin enfrentarlo, porque en definitiva, es el gobernador de Vaca muerta, como lo conocen en Neuquén. Quizá el gobernador más poderoso, que se saca enemigo rápidamente, pero que aún no le puede buscar la vuelta a esta gobierno nacional, que poco le importa de formas y que, a su modo, le va bien.



