Neuquén
El plan de Figueroa: devorar al MPN desde adentro
El gobernador ya no tiene enemigos en el «MPN Azul». Lo lleva al Frente Neuquinizate para 2025.
Rolando Figueroa no solo gobierna Neuquén, sino que también reconfigura el tablero político desde sus las bases. Desde su histórico triunfo en 2023, el exponente del Frente Neuquinizate lleva adelante un ambicioso plan: conquistar lo que queda del Movimiento Popular Neuquino (MPN).
Figueroa siempre se refiere a su «enemigo» (muy difícil de identificar) a la «línea Azul» del partido. que fue la que le hizo vacío para no poder competir dentro de esa estructura. Aquella que le cortó la carrera política dentro del partido provincial, para armar otra estructura multipartidaria.
¿Pero quién es la línea Azul? ¿Realmente son sus enemigos? La mayoría de los funcionarios de esa línea están en el gobierno provincial. Incluso a quienes el mismo manda a investigar. Omar Gutiérrez, en el directorio de YPF; Jorge Sapag, un hombre de consulta permanente. Mariano Gaido como aliado para el 2025. ¿Con quién se pelea Figueroa realmente?
Ahora el turno es devorarse a los diputados, que ya hicieron el juego a finales del año pasado con la destitución de Gloria Ruiz. Su estrategia es a cuelo abierto: no destruir al viejo gigante, sino devorarlo lentamente para convertirlo en parte de su frente multicolor.
El nuevo capítulo de esta saga tiene nombre propio: Gabriel Álamo, el jefe del bloque del MPN en la Legislatura. Un aliado ¿inesperado?, salido de las entrañas mismas del partido que gobernó Neuquén durante más de medio siglo. Figueroa lo eligió para ser su puente hacia el “Neuquén profundo”.
Álamo, el profesor que se volvió operador
Desde las aulas de Loncopué y Aluminé hasta las oficinas de la Legislatura, Gabriel Álamo transitó un largo camino. Profesor de matemáticas, celador y exintendente, su perfil técnico se convirtió en político gracias a su conocimiento del interior rural y sus necesidades. Ese vínculo lo convirtió en un interlocutor clave con las comunidades mapuches y las localidades más alejadas.
Figueroa no perdió tiempo y vio en Álamo un vehículo para profundizar su base de poder en el interior, un terreno que el MPN solía controlar con puño de hierro, como lo fue en su momento con el actual presidente de CORFONE, Jorge Lara.
“El diputado andador”, como lo bautizó el gobernador, hoy recorre junto a Julieta Corroza (ministra de Desarrollo Humano) y otros funcionarios, moldeando una narrativa de cercanía que el MPN parece haber olvidado. ¿Pero es eso lo que piensa la mayoría de los dirigentes y afiliados del MPN?
En los grupos de Whatsapp de viejos dirigentes del partido provincial reina la desilusión y el descontento. Son militantes «andadores» de la ciudad de Neuquén, que ven cómo se deterioró la estructura partidaria, «en las últimas gestiones». Un parte de esos grupos, si el partido provincial no va solo o muestra signos de recuperase, se va con a Libertad Avanza en 2025. Otros, se recuestan en Mariano Gaido.
El dilema del MPN: atacar o rendirse
Lo más llamativo es cómo Álamo, un histórico del partido provincial, se ha convirtió en una nueva pieza para gobernabilidad de Figueroa. En su rol de legislador, apoyó medidas clave para el oficialismo, desde la destitución de Gloria Ruiz como vicegobernadora hasta acuerdos de peso con Mariano Gaido, intendente de la capital.
Pero la lealtad de Álamo a Figueroa no es gratuita. En su intento de “operativo retorno”, convocó a intendentes y dirigentes emepenistas para pedir el regreso del gobernador al partido. Pero Figueroa, como buen estratega, mantiene las cartas cerca de su pecho. ¿Volver al MPN? Solo si eso le garantiza control total.
El gobernador jugó su carta más ambiciosa y es la de apropiarse del MPN desde adentro. No lo enfrenta directamente, lo seduce. Primero fueron los intendentes del interior, luego los legisladores, y ahora los vínculos con referentes de peso como Daniel Salazar (un pesos pesado en las comunidades y bien ceca del MPN), líder mapuche y presidente de la Corporación Pulmarí.
Mientras tanto, el MPN atraviesa sus días más oscuros. El partido que solía decidir el destino de Neuquén ahora parece más ocupado en sobrevivir que en liderar. Figueroa lo sabe y aprovecha cada grieta, cada debilidad para que los dirigentes caigan rendidos ante el poder y el financiamiento.
Con tres bancas en el Senado y otras tres en la Cámara de Diputados en juego este año, el gobernador no tiene tiempo que perder. Sabe que para consolidar su proyecto necesita representantes puros, leales, que respondan al frente Neuquinizate y no al pasado del MPN.
Álamo, con su perfil campechano y su historia de esfuerzo, se dibuja como un referente en esa transición. Un puente entre lo viejo y lo nuevo, entre el poder tradicional del partido provincial y la visión multicolor de Figueroa. Pero en esta partida, solo hay un ganador. Y todo indica que será el gobernador, que suma el peder total sin oposición, como si fuera un emperador que nació de la nada.




