El Presidente tuvo que salir a aclarar cuáles fueron las medidas asociadas a la final de la Copa del Mundo.
Miles de personas inundaron las calles de todo el país y el Obelisco fue el epicentro de una celebración cargada de mística.
La remontada ante Egipto por 3 a 2 transformó la jornada en una celebración en las calle que terminó con represión policial.