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boca de pozo

Jorge Sapag, sin vueltas: la IA, Vaca Muerta, Huawei y futuro del MPN rumbo a 2031

El exgobernador se destapó en el streaming de En Loop en la Feria del Libro de Neuquén.

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En una extensa charla en el streaming de En Loop, Jorge Sapag —gobernador de Neuquén entre 2007 y 2015 y líder de la Línea Azul del MPN— repasó los grandes temas de la provincia de cara a la próxima década. Consultado sobre cómo imagina Neuquén después de 2030, en medio de las inversiones petroleras y la irrupción de la inteligencia artificial, dio varias revelaciones. La identidad neuquina «va a depender de nosotros», de la fuerza que se le ponga a defender no solo la cadena de valor, sino también la presencia de un Estado fuerte.

El exmandatario provincial estuvo presentando su libro “Vaca Muerta: tesoro y faro para la Argentina”, en la Feria Internacional del Libro que se lleva a cabo en la ciudad de Neuquén.

Sapag no esquivó el fenómeno de la inteligencia artificial, al que calificó como «irrefrenable». Y lo llevó al terreno concreto de Vaca Muerta: hoy, explicó, el desarrollo no convencional ya incorpora información de 50.000 pozos de Estados Unidos a los software de perforación, que devuelven respuestas automáticas a técnicos y profesionales.

Las tres sustentabilidades y el fantasma de la maldición holandesa

Para el exgobernador, el gran desafío pasa por sostener simultáneamente tres pilares: la sustentabilidad económica, la ambiental y la social. «Sin esas tres sustentabilidades aseguradas, estaríamos en un flanco muy debilitado para que haya sustentabilidad social y licencia social», advirtió.

En ese marco, apareció una referencia poco habitual en el debate energético local que es la maldición holandesa, el fenómeno por el cual la abundancia de un recurso —como ocurrió en los Países Bajos con el gas— termina deteriorando al resto de las actividades económicas de un país.

Sapag propuso mirar el caso de Noruega como modelo, ya que ese país derivó recursos de su industria energética hacia otros sectores: energías limpias, alimentos, turismo, conocimiento y capacitación.

Sobre este último punto insistió especialmente: para Sapag hay tres claves para «ser soberanos» —energía suficiente, trabajo suficiente y alimentos— a las que sumó una cuarta, ineludible, que es la educación.

«Sin educación es imposible mantener esta identidad cultural, esta identidad como neuquinos, esta identidad regional y la identidad de nuestro propio país», sostuvo, en referencia directa a las cerca de 29 familias que llegan por día a la provincia.

Vaca Muerta, Malvinas y la geopolítica

Uno de los tramos más filosos de la entrevista fue cuando Sapag vinculó el desarrollo de Vaca Muerta con las decisiones del gobierno nacional respecto de Malvinas. Según explicó, la relevancia del yacimiento no pasa solo por el recurso en sí, sino por los pasos internacionales que, en medio de «una conflagración mundial», adquieren peso geopolítico y estratégico.

El antecedente: la antena china y la segunda gestión de Sapag

Fue en la segunda etapa de su gobierno, entre 2011 y 2015, cuando Sapag debió enfrentar la polémica por la instalación de la antena china en Neuquén —la Estación de Espacio Lejano de China, construida con un acuerdo entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la agencia espacial china. En su momento, la instalación fue presentada por sectores críticos como una eventual base militar china en territorio argentino.

Consultado ahora sobre cómo se reedita ese debate con la firma del contrato entre la cooperativa CALF y la empresa china Huawei para la red de fibra óptica, y con los mensajes de alerta que hizo circular la embajada de Estados Unidos en torno a esa alianza, Sapag fue tajante y trazó una línea directa con lo que vivió como gobernador.

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«No hay nada más lejos que esta antena china de lo que es una base militar», remarcó sobre aquel antecedente, y precisó que se trata de un equipamiento para explorar el espacio remoto, vinculado a las expediciones chinas a la Luna y, eventualmente, a Marte.

«Yo con la discusión de la antena china lo tomo en solfa», ironizó, y agregó que la narrativa de una supuesta base militar china en la Patagonia, desde donde se dirigirían misiles y drones, es «todo un folklore» al que no está dispuesto a prenderse.

La lectura, aplicada al presente, sugiere que Sapag ve en la polémica CALF-Huawei un eco del mismo patrón: una disputa geopolítica global —esta vez entre China y Estados Unidos— que se traslada a la escala local con un fuerte componente de sobreactuación.

De todos modos, el exgobernador reconoció que existe una disputa tecnológica y comercial de fondo entre las dos potencias, con Rusia como «convidado» y Europa «rezagada». En ese contexto, defendió cierto proteccionismo para cuidar a las pymes argentinas, en momentos en que —recordó— Argentina exporta 10.000 millones de dólares en productos a China mientras Estados Unidos les aplica aranceles del 200%.

Logística, agua y los desafíos pendientes de Vaca Muerta

Sobre el estado actual del desarrollo no convencional, Sapag consideró que ya está consolidada la estructura principal: estabilidad jurídica, de gobernanza, fiscal y de toma de renta para provincia, nación y municipios. Pero remarcó que quedan discusiones pendientes: el tratamiento del agua de reflujo, el saneamiento de tierras empetroladas y, sobre todo, la logística. Mencionó específicamente los 4.000 camiones que circulan a diario por las rutas neuquinas y que las «están destrozando», y planteó la necesidad de avanzar en alternativas como el tren o el transporte marítimo hacia puertos del Atlántico.

El MPN, entre la nostalgia y 2031

Consultado por el presente del Movimiento Popular Neuquino, Sapag no evitó la autocrítica: reconoció que el partido atraviesa «un presente delicado» y que ya no tiene la fortaleza de otras épocas. Aun así, remarcó que el MPN gobierna hoy 40 municipios y conserva los votos necesarios para garantizar la gobernabilidad en la Legislatura.

Citó la carta orgánica del movimiento —«primero la provincia, después los partidos y por último los dirigentes»— y planteó que la etapa de Vaca Muerta exige a la dirigencia ponerse a la altura de ese desafío histórico y generacional.

Sobre la crisis de los partidos tradicionales, Sapag la enmarcó en un fenómeno regional: en toda Latinoamérica los partidos políticos —pensados como herramientas de la democracia representativa— vienen siendo reemplazados por alianzas de duración limitada. «El MPN no fue ajeno a esas crisis», admitió, aunque se mostró confiado en que el partido «se tiene que preparar y fortalecerse para el 2031».

Consultado sobre su rol actual, aclaró que sigue disponible para la prensa —«no le escapo a ningún tema»— pero que decidió no volver a ser candidato a cargos electivos. «Me parece que cumplí una etapa», concluyó.

 

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