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Minerales críticos: la estrategia geopolítica de Estados Unidos contra China
La competencia por minerales críticos entre Estados Unidos y China escaló a represalias comerciales directas tras el fracaso de las negociaciones…
La competencia por minerales críticos entre Estados Unidos y China escaló a represalias comerciales directas tras el fracaso de las negociaciones diplomáticas. El 22 de junio de 2026, China impuso restricciones de exportación contra dos grandes empresas estadounidenses del sector de tierras raras: USA Rare Earth y MP Materials. La medida llegó apenas un mes después de que ambos países anunciaran en la Cumbre de Beijing de mayo de 2026 una supuesta «nueva asociación bilateral constructiva» sobre cadenas de suministro de tierras raras.

El detonante fue la expansión de la lista negra del Pentágono contra corporaciones chinas vinculadas al ejército, que incluyó más de dos docenas de empresas nuevas como Alibaba Group, Nio y Baidu. China respondió con controles de exportación; Estados Unidos reaccionó con aumentos arancelarios. Este ciclo de represalias muestra que la diplomacia de minerales críticos se convirtió en un arma geopolítica donde cada bando busca sabotear la cadena de suministro del rival.
Los elementos de tierras raras —un grupo de diecisiete elementos metálicos— son indispensables para infraestructura digital, capacidades de defensa, semiconductores, inteligencia artificial y tecnologías verdes. Su importancia se intensificó tras la Guerra de Irán, que redefinió el rol de los minerales críticos en la ecuación de disuasión militar y en la reposición rápida de arsenales. Ahora determinan la capacidad estratégica de un Estado para sostener combates prolongados.
El conflicto entre potencias por minerales críticos impacta indirectamente en América Latina y Argentina en particular. Mientras Estados Unidos y China se disputan el control de cadenas de suministro, los países con reservas de litio, cobre y otros minerales estratégicos quedan atrapados entre presiones de ambas potencias. Argentina, con reservas significativas en el triángulo del litio, enfrenta una competencia creciente por acceso a estos recursos, lo que puede reconfigurar sus alianzas comerciales y su posición en negociaciones internacionales.
El desafío real no es solo geopolítico sino técnico: encontrar reservas económicamente viables de minerales críticos, procesarlos, refinarlos y aislarlos en formas funcionales requiere inversión masiva y capacidad industrial. Ambas potencias compiten no solo por yacimientos, sino por dominar toda la cadena de valor, desde la extracción hasta la manufactura de componentes de defensa y tecnología.





