boca de pozo
El malestar económico se instaló en el bolsillo
Según un estudio de Zentrix al 61 por ciento de los encuestados los ingresos le alcanzan para llegar sólo hasta el 20 de cada mes.
El Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora correspondiente a junio de 2026 confirmó que la crisis económica argentina dejó de ser una percepción difusa para convertirse en un dato con anclaje concreto en el bolsillo. El 61% de los encuestados llega con sus ingresos, como máximo, hasta el día 20 del mes, y el 86,1% asegura que su salario no le está ganando a la inflación — un nivel apenas por debajo del máximo histórico de la serie (86,6% en abril) que se mantiene estable desde hace cuatro meses sin señales de mejora. Y el 68,8% no cree que el dato oficial del INDEC refleje la variación de precios que percibe en su vida diaria.
Con esos números como base material, el informe muestra un cuadro político incómodo tanto para el oficialismo como para el conjunto de la dirigencia.
La grieta que atraviesa al propio oficialismo
El malestar no es exclusivo de quienes se oponen al Gobierno. Entre los propios votantes de Milei en las legislativas de 2025, el 70,2% reconoce que su ingreso pierde contra la inflación, y el 45,3% llega solo hasta el día 20 del mes con sus haberes. Entre los votantes opositores, esas cifras escalan a 96,6% y 71,3% respectivamente.
La experiencia económica es compartida; lo que cambia es cómo se interpreta esa presión: los votantes oficialistas la leen como costo de transición, los opositores como prueba de fracaso. Zentrix lo sintetiza así: «Una crisis compartida, dos relatos enfrentados».
El calendario del bolsillo
La fecha en que se acaba el dinero es uno de los datos más contundentes del informe. Solo el 13% logra llegar a fin de mes y ahorrar. Y cuando se cruza la autopercepción de clase con el momento del mes en que se termina el ingreso, la correlación es casi perfecta: entre la clase alta, apenas el 11,8% se queda sin plata antes del día 20; entre la clase media, esa cifra trepa al 43%; entre la clase baja, llega al 86,1%. Exactamente el mismo número que a nivel país dice perder contra la inflación.
El 50,2% de los encuestados se autopercibe hoy de clase baja, un porcentaje que se mantiene por encima del 50% desde noviembre y que es un dato relevante sobre cómo está cambiando la configuración social de un país en el que históricamente, casi todos se autopercibían de clase media.
El INDEC y la vida cotidiana
La desconfianza en el índice oficial de precios sigue un patrón de clase similar: entre los sectores de clase baja, la desconfianza en el INDEC roza el 84%. Cuanto más ajustado está el bolsillo, menos crédito se le da al dato técnico. La distancia entre el número que publica el organismo y la experiencia cotidiana en la góndola volvió a ampliarse. Y esa distancia se proyecta hacia el futuro: el 55,1% de los encuestados cree que «lo peor está por venir» en materia económica, contra apenas el 24% que considera que lo peor ya pasó.
La brecha entre electorados es la más amplia de todo el informe. El 55,4% de los votantes de Milei 2025 cree que lo peor ya pasó, contra apenas el 3,4% entre los votantes de la oposición.
Corrupción, Milei y economía
Cuando se pregunta sin opciones cerradas cuál es en una sola palabra el principal problema de Argentina, «corrupción» es la respuesta más repetida, y «Milei» aparece en segundo lugar, por delante de «economía». La pregunta cerrada de preocupaciones lo confirma: corrupción lidera con el 51,3%, apenas por delante de ingresos/salario (48,2%) y de la incertidumbre económica (37,1%). El dato sugiere que una sociedad que vive el ajuste en el cuerpo canaliza ese malestar hacia una explicación moral y política antes que estrictamente económica.
El otro dato político que se desprende de esta encuesta, es que en la percepción de la ciudadanía, el problema de la corrupción ya no es ajeno al Gobierno de Javier Milei. Por el contrario, quien se presentó como la solución, ahora aparece como parte del problema.
El techo que no llega
El dato político de junio llama la atención por contraste. La desaprobación de la gestión de Milei, que venía en ascenso sostenido desde marzo hasta tocar un pico del 61,2% en mayo, retrocedió a 56,6% en junio, mientras la aprobación pasó del 32,2% al 33,2%. El freno en la desaprobación, sin embargo, no implica que la erosión de imagen haya quedado atrás.
De las cuatro figuras medidas en el informe, tres tienen balance neto de imagen negativo en junio: Milei (-22,4 puntos), Kicillof (-13,8) y Bullrich (-13,3). Solo Myriam Bregman muestra balance positivo (+3,8 puntos), con la mejor imagen positiva del grupo (44,1%). En materia de intención de voto para 2027, Kicillof lidera el ranking con 46,3% de techo — sumando «seguro» y «podría votarlo» —, seguido por Bregman (43,8%), Bullrich (40,3%) y Milei (35%).




