Política
El martes se da a conocer la inflación del INDEC y las consultoras estiman que será inferior al 2 por ciento
La Ciudad de Buenos Aires ya publicó su propio índice y marcó un 1,8 por ciento.
El INDEC difundirá este martes el dato de inflación de junio y todos los indicadores anticipados apuntan al mismo lugar: el índice mensual podría perforar el piso del 2%. Sería la tercera desaceleración consecutiva y confirmaría una tendencia que el Gobierno viene subrayando como el logro central de su gestión económica, a pesar de los cuestionamientos sobre la intervención en el que Índice de Precios al Consumidor (IPC).

La Ciudad de Buenos Aires ya publicó su propio índice y marcó un 1,8%, el registro más bajo del primer semestre en el ámbito porteño. Ese dato disparó las expectativas y alentó el optimismo oficial. El vocero presidencial Adrián Ravier proyectó el número nacional en 1,9%, aunque se cubrió: «Es una proyección. Me puedo equivocar y puede ser 2% o 1,8%, pero la tendencia es hacia abajo».
El pronóstico de las consultoras
Las principales consultoras relevadas coinciden con la lectura oficial. Econviews midió una suba del 0,2% en la última semana del mes para su canasta de alimentos y bebidas, con embutidos como principal impulsor (+2,6%) y bebidas en baja (-0,8%). El acumulado de las últimas cuatro semanas se ubicó en 1,1%.
LCG no registró variación en la última semana: los aumentos en verduras (+1,7%) y bebidas (+0,9%) se compensaron con caídas en carnes (-0,4%) y frutas (-1,3%). Con esa base, la consultora proyectó un IPC mensual promedio de 1,5% para junio, una desaceleración de 0,4 puntos respecto de mayo.
Analytica, por su parte, midió una suba semanal del 0,1% en alimentos y bebidas y ubicó su proyección general para el mes en 1,8%. En el detalle mensual, las mayores subas fueron en verduras (+5,3%) y en aguas, gaseosas y jugos (+2,4%); las mayores caídas, en pescados y mariscos (-1,9%) y frutas (-2,3%).
El dato que Caputo esperaba
El ministro de Economía Luis Caputo había adelantado la semana pasada que el número seguiría bajando y se lamentó públicamente de que el caso Adorni haya opacado, según su lectura, otras noticias favorables. Perforar el 2% se convirtió en una meta simbólica para el equipo económico: es la barrera que separa lo que Argentina venía teniendo de lo que se acostumbra en países con estabilidad de precios.
Lograr ese número tendría, además, efectos concretos sobre la política monetaria. Consolidaría la ortodoxia del programa, reforzaría el argumento del Gobierno para insistir con la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, y le daría oxígeno a Casa Rosada en un momento en el que la desaprobación de la gestión trepó al 58,2% según la última encuesta de Management & Fit.
Lo que la inflación «baja» no resuelve
La otra cara del dato es la que aparece en todos los relevamientos económicos recientes. El salario real del sector privado registrado cayó 0,9% interanual en el primer trimestre, según Politikon Chaco. El consumo masivo acumula seis meses consecutivos sin registros positivos, según relevamientos privados. La economía entró en modo serrucho y en abril cayó 1,5% respecto de marzo, según el EMAE del INDEC.
La pregunta que sigue abierta es si la desaceleración de la inflación va a traducirse pronto en recuperación del bolsillo y del consumo, o si Argentina va a estabilizar precios sin estabilizar ingresos. Por ahora, es lo segundo.



