Patagonia
Copahue se luce en una imagen excepcional de Alejandra Heis.
En una noche fría de junio, en las afueras de Copahue, la fotógrafa Alejandra Heis logró capturar una imagen excepcional del firmamento neuquino. En una sola toma se combinan el arco galáctico de la Vía Láctea, las Nubes de Magallanes y el fenómeno conocido como air glow, una tenue luminiscencia de la atmósfera que tiñe el cielo de colores y que rara vez se aprecia con tanta intensidad en una misma fotografía. El resultado es una escena que no solo registra un paisaje, sino que transmite la emoción de haber sido testigo de un cielo único.

La fotografía fue tomada el 15 de junio, a las 21:09, luego de una caminata sobre la nieve junto al guía Cristian, de Copahue Expeditions. Antes de disparar la cámara, hubo un paso imprescindible: detenerse a observar. “Primero hay que conocer y vivir el paisaje antes de fotografiarlo”, resume Heis, que junto al guía buscó el punto preciso donde el arco de la Vía Láctea coincidiera con el horizonte. Apenas unos metros más allá del pueblo, la naturaleza ofreció algo inesperado: el arco galáctico apareció acompañado por las Nubes de Magallanes, perfectamente enmarcadas en el centro de la composición.
En el punto medio de la imagen, la silueta del guía contemplando el cielo funciona como un puente entre el espectador y el paisaje. No es un detalle casual: simboliza el asombro compartido ante la calidad extraordinaria del cielo de Copahue, uno de los grandes escenarios naturales para la observación astronómica en la provincia. Esa noche, además, la jornada ya había sido especial por otro hallazgo: las llamativas ice balls o esferas de hielo en la Laguna Melliza Superior, que también quedaron registradas por la cámara de Heis.
Al revisar el material, la fotógrafa advirtió que la escena del cielo escondía una sorpresa adicional: el air glow se hacía presente con gran intensidad, sumando una paleta sutil de colores al fondo estelar. La combinación del arco galáctico, las Nubes de Magallanes y el air glow en una sola fotografía configura un registro excepcional, prácticamente imposible de lograr en condiciones habituales. “Copahue me brindó una de las experiencias más gratificantes como fotógrafa. No solo por la caminata en la nieve, que fue muy divertida, sino por poder presenciar y registrar fenómenos que comúnmente son prácticamente imposibles de plasmar juntos en una imagen”, destaca.
No es la primera vez que Alejandra Heis inmortaliza algunos de los paisajes más emblemáticos del Neuquén: sus fotografías del Salto del Agrio y de la Laguna Melliza Superior ya habían despertado admiración por la forma en que conecta el patrimonio natural de la provincia con la inmensidad del cielo patagónico. Esta nueva imagen confirma que el norte neuquino no solo cautiva durante el día. Cuando cae la noche, el silencio de la montaña, la nieve y uno de los cielos más limpios del planeta ofrecen un espectáculo que invita a detenerse, mirar hacia arriba y descubrir que la naturaleza todavía es capaz de sorprender.



