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Neuquén con Venezuela: solidaridad entre pueblos, más allá de los gobiernos.
Neuquén observa con profundo dolor las imágenes que llegan desde Venezuela tras los devastadores terremotos que sacudieron su territorio. Las cifras de personas fallecidas, heridas y desplazadas son mucho más que números: son vidas truncadas, familias desgarradas y comunidades enteras que hoy intentan reconstruirse en medio de la tristeza y la incertidumbre. Como pueblo patagónico, habituado a enfrentar climas extremos y distintas formas de adversidad, la provincia siente muy cerca el sufrimiento del pueblo venezolano y expresa su abrazo fraterno, así como su disposición a colaborar en todo lo que esté a su alcance.

Esa solidaridad no se queda en las palabras. En barrios, escuelas, sindicatos, universidades y organizaciones sociales neuquinas comenzaron a surgir iniciativas para recolectar fondos, medicamentos, insumos y todo tipo de ayuda que pueda contribuir a aliviar la emergencia. Se multiplican gestos sencillos pero profundamente significativos: una campaña en una escuela, una colecta en un sindicato, una olla popular organizada para sumar recursos. Son las redes comunitarias las que, una vez más, demuestran que la empatía y el compromiso nacen de abajo, de la voluntad de las personas de tender la mano a quienes atraviesan uno de los momentos más difíciles de su historia reciente.
Al mismo tiempo, en Neuquén se plantea con claridad que esta expresión de apoyo no supone alineamiento con la postura adoptada por el gobierno de Javier Milei frente a esta catástrofe. Si bien se valora cualquier gesto genuino de ayuda humanitaria, distintos sectores señalan que la política exterior y la política interna del actual gobierno muchas veces se contradicen con la idea de solidaridad que se enuncia en los comunicados oficiales. Un Estado que recorta derechos, ajusta sobre los sectores más vulnerables y desfinancia áreas estratégicas como la ciencia y la salud difícilmente puede presentarse como referente de empatía y cooperación internacional sin que esa imagen resulte, al menos, incompleta.
Tomar distancia de la posición del gobierno nacional no significa indiferencia ante lo que ocurre en Venezuela; por el contrario, desde Neuquén se afirma que la solidaridad que se ejerce nace de otros valores: el respeto a los derechos humanos, la defensa de los servicios públicos esenciales y la convicción de que, ante una catástrofe natural, la prioridad debe ser siempre la vida y la dignidad de las personas, más allá de cualquier cálculo político. En ese marco, se cuestiona cualquier intento de utilizar el dolor de un pueblo hermano como escenario para reposicionamientos diplomáticos o para discursos que, puertas adentro, no se traducen en políticas de cuidado hacia la propia población.
Por eso, Neuquén elige construir un mensaje claro: está con Venezuela porque cree en la solidaridad entre pueblos y en la cooperación concreta, no en los gestos vacíos ni en la propaganda. Desde la provincia se convoca a la comunidad neuquina a sumar su aporte a las campañas de ayuda que se están organizando, a informarse por vías confiables y a sostener, en el tiempo, este vínculo fraterno con el pueblo venezolano. En este contexto de tragedia, se reafirma una convicción profunda: la respuesta debe ser siempre más humanidad, más empatía y más organización colectiva, sin depender de los vaivenes de ningún gobierno de turno.



