Política
La inflación bajó al 2,1% en mayo y el Gobierno celebra el menor dato en ocho meses
El INDEC confirmó la merma pero especialistas remarcan que este freno responde a la severa recesión interna que atraviesa el país.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al mes de mayo, el cual registró una suba del 2,1%. La cifra representó un alivio para el equipo económico al ubicarse 0,5 puntos porcentuales por debajo del 2,6% registrado en abril. Si bien el indicador final se salvó «raspando» de sumar una décima más y redondear en 2,2%, la tendencia a la baja consolida el segundo mes consecutivo de desaceleración tras el pico de 3,4% alcanzado en marzo.
El resultado fue recibido con entusiasmo por el arco oficialista, marcando el registro inflacionario más bajo de los últimos ocho meses, igualando la marca de septiembre de 2025. El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró activamente el logro en sus redes. En sintonía, el presidente Javier Milei se sumó a los festejos ponderando que la inflación núcleo —aquella que descarta los precios regulados y estacionales— quebró la barrera psicológica de los dos puntos para ubicarse en un 1,9%.

A pesar de la lectura positiva que hace la Casa Rosada, el panorama económico de fondo revela matices complejos que condicionan la sostenibilidad de esta baja. Los analistas advierten que la inercia de los precios locales sigue mostrando una resistencia estructural, acumulando ya nueve meses consecutivos sin poder perforar definitivamente el piso del 2%. Este comportamiento evidencia las dificultades para erradicar las presiones remanentes en los costos de la economía a pesar de las políticas de fuerte contracción monetaria.
De acuerdo con el informe detallado del organismo estadístico, la contención del índice general estuvo apuntalada por categorías que mostraron variaciones muy inferiores al promedio mensual. Entre los rubros que menos aumentaron se destacaron indumentaria y calzado con apenas un 0,3%, seguido por bebidas alcohólicas y tabaco con 0,8%, equipamiento del hogar con un 1,4% y el sector de restaurantes y hoteles con 1,8%. En la vereda opuesta, la presión al alza estuvo dirigida principalmente por aumentos en carnes y transporte masivo.
Especialistas remarcan que este freno en la escalada de precios no responde únicamente a un ordenamiento macroeconómico, sino también a la severa recesión interna que atraviesa el país. El consumo masivo encadena cuatro meses consecutivos de caídas en supermercados y comercios de cercanía, una realidad que quita margen de maniobra a los comerciantes para convalidar nuevos aumentos. De esta manera, el desplome en las ventas actúa como un forzado «techo» que impide que la inflación se dispare, a costa de una profunda parálisis en la actividad comercial y laboral.



