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Energía

Energía: renunció el jefe del súper ente regulador a menos de un mes de asumir

Néstor Lamboglia dejó la presidencia del flamante organismo que fusiona el ENRE y el Enargas.

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Energía Ente Regulador

El flamante Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENRGE) sufrió su primer gran cimbronazo político e institucional. A menos de un mes de haber asumido la conducción, su presidente, Néstor Lamboglia, presentó la renuncia al cargo de manera imprevista. La dimisión, formalizada mediante los canales administrativos correspondientes, generó una profunda sorpresa en el ámbito empresarial y político: dejó al descubierto las severas dificultades operativas y las internas que condicionan la puesta en marcha del superorganismo diseñado para unificar el control de los servicios públicos de gas y luz.

Si bien las explicaciones formales e institucionales argumentaron «motivos personales» y fuertes disputas administrativas puertas adentro del directorio —particularmente con el vocal Marcelo Nachón en torno a nombramientos, asesores y esquemas salariales—, en el sector energético la lectura es mucho más profunda. Diversas fuentes coinciden en que la salida de Lamboglia responde de manera directa a la percepción de que el nuevo regulador nació sin poder real de fuego. El detonante central habría sido el hecho de que las decisiones estructurales del área se cocinan por fuera del ente, dejando al titular en un rol meramente burocrático y testimonial.

El malestar del ahora exfuncionario se agudizó sensiblemente al confirmarse que el ente regulador quedó marginado de las resoluciones de fondo vinculadas a las grandes distribuidoras eléctricas. La gota que colmó el vaso, según trascendió en los pasillos oficiales, fue el esquema de compensación y «perdón» de deudas cruzadas en favor de firmas como Edenor y Edesur, una medida de alto impacto fiscal y empresarial de la cual la presidencia del ENRGE se habría anoticiado a través de los medios de comunicación.

Este mecanismo de normalización del sistema implementado por el Ejecutivo nacional consiste en reconocer créditos a las distribuidoras por supuestos ingresos no percibidos, utilizándolos luego para limpiar deudas con la mayorista Cammesa. Para Lamboglia, este accionar no solo desdibujó la autoridad de su oficina, sino que lo colocó en la incómoda posición de estampar la firma en resoluciones cuyos términos fueron dictados directamente por el Palacio de Hacienda y los propios grupos económicos regulados. Así, el organigrama unificado demostró ser administrativamente más grande, pero políticamente más débil que sus antecesores.

Ante la vacancia, la conducción del ENRGE quedó de forma inmediata a cargo del vicepresidente del organismo, el ingeniero Vicente Serra. No obstante, en el mercado energético advierten que el reemplazo de nombres no solucionará el conflicto de fondo si subsiste la lógica gubernamental de subordinar el control estatal a las dinámicas directas del mercado y a la fuerte influencia empresaria. La prematura baja de Lamboglia enciende las alarmas sobre el margen de maniobra real de las segundas líneas técnicas del Gobierno ante las metas de desregulación y los intereses privados en juego.