boca de pozo
La economía atraviesa un serrucho que le pone un interrogante a los “18 meses” de crecimiento que prometió Caputo
Informes privados marcaron un freno de la actividad en abril.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había asegurado que la Argentina viviría “18 meses” de crecimiento. Pero los primeros datos privados de abril muestran una economía más frágil, con una dinámica oscilante y sin una recuperación pareja entre sectores.
Los informes conocidos hasta ahora marcan que la actividad económica no logró consolidar el repunte de marzo. El Índice General de Actividad que elabora la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados mostró que el nivel general se mantuvo prácticamente igual al del año pasado, mientras que en la comparación mensual desestacionalizada cayó 0,7% frente a marzo.
Con ese resultado, el primer cuatrimestre acumuló una baja del 0,3%. El dato contradice la idea de una economía que ya ingresó en una fase sostenida de expansión y refuerza una lectura más prudente: la recuperación existe en algunos sectores, pero todavía no alcanza al conjunto de la actividad.
Desde Ferreres sintetizaron el escenario con una definición clara: “La actividad sigue mostrando una evolución oscilante, bajando luego de la fuerte suba de marzo”. El informe también advierte sobre una “marcha a dos velocidades” que no se espera que cambie en el corto plazo.
Una economía en serrucho
La misma señal aparece en el Índice Líder de Actividad de la consultora Analytica, que estimó una caída del 0,8% en abril. Según ese reporte, el mes mostró una “contracción generalizada”, con la mayoría de los indicadores en terreno negativo.
El diagnóstico apunta a tres zonas sensibles: debilidad de la demanda interna, caída en la industria pesada y retroceso del sector automotriz. La economía, en lugar de avanzar en línea recta, se mueve en forma de serrucho: sube un mes, retrocede al siguiente y deja una recuperación todavía demasiado dependiente de pocos motores.
Ese comportamiento complica el relato oficial. El Gobierno busca instalar que la baja de la inflación y el ordenamiento macroeconómico ya están empujando una nueva etapa de crecimiento. Pero los indicadores privados muestran que el rebote todavía no se transformó en una mejora sostenida de la producción, el comercio y el consumo.
Energía y minería arriba, industria y comercio abajo
El análisis sectorial muestra con claridad la disparidad de la recuperación. Minas y Canteras creció 7,3% anual, impulsado por la producción en Vaca Muerta. Electricidad, gas y agua avanzó 7,2%, mientras que la intermediación financiera también mostró un desempeño positivo, con una suba del 6,1%.
En el otro extremo, la industria manufacturera cayó 2% anual en abril. Dentro de ese rubro, la producción automotriz retrocedió 17,5% y los despachos de cemento bajaron 13,1%, dos indicadores que suelen funcionar como termómetro de la actividad fabril y de la construcción.
El comercio tampoco logró despegar y anotó una caída del 2,4% anual. Ese dato es clave porque refleja el estado del mercado interno, todavía golpeado por la pérdida de poder adquisitivo, la cautela de los consumidores y la falta de una recuperación fuerte de los ingresos laborales.
El consumo sigue débil
Los datos de demanda refuerzan el diagnóstico de fragilidad. Analytica destacó que la recaudación del IVA cayó 0,3% y la de Seguridad Social bajó 1,1%, lo que refleja una situación todavía débil en los ingresos laborales y en el consumo.
El financiamiento a las familias tampoco muestra una aceleración significativa. Los préstamos al sector privado crecieron apenas 0,6%, sin señales claras de un impulso crediticio capaz de sostener una mejora del consumo masivo.
El problema para el Gobierno es que la recuperación que exhiben algunos sectores no necesariamente se traduce en una mejora perceptible para los hogares. Vaca Muerta, la energía, el agro o el sistema financiero pueden mostrar números positivos, pero si la industria, el comercio y el consumo siguen rezagados, el crecimiento se vuelve parcial y socialmente limitado.
El agro también mostró límites
El sector agropecuario continúa operando en niveles elevados y algunas mediciones registran una suba interanual del 16,5%. Sin embargo, también allí aparecieron obstáculos. Factores climáticos demoraron la cosecha de soja y provocaron una caída mensual del 2,6% en la cadena agropecuaria.
Ese dato muestra que incluso uno de los sectores que el Gobierno considera clave para empujar la recuperación enfrenta restricciones propias. La mejora del agro aporta divisas y actividad, pero no alcanza por sí sola para compensar el freno del mercado interno.
El límite del optimismo oficial
Los informes privados dejan una conclusión incómoda para el equipo económico: la economía no está en caída libre, pero tampoco entró todavía en una fase sólida de crecimiento. Abril mostró estancamiento, caída mensual y una fuerte dispersión entre sectores.
Caputo apuesta a que la baja de la inflación, la recomposición gradual del crédito y el dinamismo de sectores exportadores ordenen la economía en los próximos meses. Pero los datos de abril sugieren que el proceso será más lento y desigual de lo que plantea el discurso oficial.
Mientras el mercado interno siga deprimido, la recuperación seguirá siendo frágil. La economía puede mostrar récords o buenos desempeños en rubros puntuales, pero el verdadero test estará en la industria, el comercio, los salarios y el consumo cotidiano.




