Neuquén
Nueve metros de tela y una cocina en Zapala para volver a la Mano de Dios.
El homenaje gigante a 40 años del mito
Un hincha de Zapala transformó una noche cualquiera en un gesto gigante de devoción por Maradona y la Selección: en silencio, mientras todos dormían, se sentó en la mesa de la cocina con una aguja y varios metros de tela para coser a mano una réplica enorme de la mítica camiseta celeste del Mundial 86. Así, Mario Millain dio forma a una “camiseta bandera” de alrededor de cuatro metros de largo por tres y medio de ancho, con cuello en V blanco, el 10 en la espalda y el escudo de la AFA de época, como aquel modelo improvisado que Argentina usó contra Inglaterra en México, cosido de urgencia por un grupo de mujeres antes del histórico partido de los cuartos de final.

La idea le nació por los 40 años de la Mano de Dios y del Gol del Siglo. Fanático de Diego y de Boca, Mario quería que Zapala tuviera un motivo propio para celebrar, aunque al principio nadie le creyera su proyecto. Empezó por la tela: buscó un celeste “de época”, unió unos ocho metros, vio que quedaba chica y tuvo que agregar más para completar el tamaño y las mangas. Lo más trabajoso fueron los detalles: llevó el escudo a una fotocopiadora, lo amplió, lo desarmó en piezas, recortó y pegó cada parte para que la marca, el emblema y hasta el “gallito” quedaran lo más fieles posibles. Como broche final, confeccionó un brazalete de capitán con una mano dibujada, para que la Mano de Dios estuviera presente también en su creación.
La camiseta gigante no es solo un objeto sino también un símbolo compartido. Detrás de Mario están su hija Agustina, su compadre Mauro “Toti” Villablanca y un pequeño grupo de familiares y amigos, todos xeneizes, que le bancaron noches de mesa ocupada y pegamento hasta la madrugada. En su casa, donde ya abunda la iconografía de Maradona, el sueño es que esta bandera celeste trascienda Zapala: le enviaron mensajes a la familia del Diez y él confiesa que su mayor recompensa sería un saludo de las hijas de Diego o de Claudia. Hincha de Deportivo Mariano Moreno en veteranos y fanático de Martín Palermo, ya imagina el próximo paso: un “barrilete” con la Mano de Dios para seguir alimentando la fiesta mundialista.
El contexto le dio a su obra un peso todavía más emotivo: justo cuando se cumplen cuatro décadas del partido que inmortalizó a Maradona, Argentina vuelve a cruzarse con Inglaterra, otra vez con la celeste azulada como bandera y con Lionel Messi como gran capitán. Mario no esperaba repercusión ni entrevistas; solo quería que la gente disfrutara, que Zapala tuviera su propio homenaje y que el festejo del Mundial fuera distinto. Nueve metros de tela, un mes de desvelo y el corazón de un hincha terminaron recordando que la historia del fútbol no se escribe solo en los estadios: a veces también se cose, puntada a puntada, en una cocina patagónica.




