Neuquén
Neuquén le puso limites a los celulares en las aulas
La provincia reglamentó el uso de dispositivos en todos los niveles y definió cuándo se pueden usar, cuándo no y qué rol tendrán dentro del aprendizaje.
El uso de celulares en las escuelas de Neuquén ya no queda librado a cada aula o a la buena voluntad de docentes y estudiantes. Con la reglamentación oficial de la Ley 3268, el gobierno provincial estableció un marco concreto que alcanza a instituciones públicas y privadas, y que redefine cómo se convive con la tecnología dentro de la jornada escolar.
La medida pone el foco en ordenar lo que, en muchos casos, ya era un tema de debate cotidiano: distracciones en clase, uso indebido y también la necesidad de incorporar herramientas digitales con sentido educativo. A partir de ahora, hay reglas más claras, diferenciadas según el nivel, y con una idea central que atraviesa toda la normativa: el celular no desaparece del aula, pero deja de ser de uso libre.

El criterio no es uniforme y ahí aparece uno de los puntos clave de la reglamentación. En el nivel Inicial y en gran parte de la Primaria, la prioridad está puesta en el cuidado de los chicos. Si un estudiante lleva un celular, la institución puede resguardarlo durante toda la jornada y devolverlo al final del día.
En primaria, sin embargo, se abre una puerta: los dispositivos podrán utilizarse, pero solo en el marco de propuestas pedagógicas específicas. Es decir, no será un uso espontáneo, sino planificado por el docente, con aval institucional y autorización de las familias.
En la escuela secundaria, donde el vínculo con la tecnología es más cotidiano, la lógica cambia pero mantiene restricciones. Los celulares estarán permitidos únicamente cuando el docente los incluya como parte de una actividad educativa. Fuera de esos momentos, deberán permanecer apagados, guardados y fuera del alcance durante la clase.
La normativa también deja en claro qué no se puede hacer dentro de la escuela: grabar videos, sacar fotos o registrar audios sin autorización, usar redes sociales, escuchar música o utilizar aplicaciones que no estén vinculadas a la tarea escolar. Son prácticas frecuentes que ahora quedan formalmente limitadas.
Excepciones, tecnología y un desafío que sigue abierto
Como toda regla, también hay excepciones. La reglamentación contempla situaciones particulares, como cuestiones de salud, comunicación urgente o estudiantes que necesiten dispositivos como herramienta de apoyo, por ejemplo en casos de discapacidad. En esos escenarios, el uso estará permitido, pero deberá contar con acuerdos previos entre la escuela y la familia.
Más allá de las restricciones, el enfoque no es prohibitivo. Desde el Ministerio de Educación remarcan que la intención es promover un uso responsable y con sentido pedagógico. En esa línea, la reglamentación se apoya en medidas que ya venían aplicándose, como el bloqueo de redes sociales y aplicaciones no educativas dentro de las instituciones.
También se prevé un trabajo sostenido hacia adelante: capacitaciones para docentes, campañas sobre ciudadanía digital y acompañamiento a las escuelas para que definan sus propios acuerdos de convivencia tecnológica.



