Neuquén
Figueroa y Gaido activaron su pacto electoral: van por el Congreso con sello propio
Julieta Corroza suena para el Senado. El gobernador golpeó a Parrilli en su punto más débil.
El acto fue para mostrar unidad, pero también para territorializar la elección. El gobernador Rolando Figueroa y el intendente Mariano Gaido formalizaron su acuerdo político y electoral de cara a las elecciones nacionales del 26 de octubre, donde Neuquén pondrá en juego seis bancas en el Congreso: tres senadores y tres diputados nacionales.
Lo hicieron este martes en el centro de convenciones Domuyo, en un acto con escenografía sobria, pero con mensaje de exposición muy contundente: la “neuquinidad” como bandera frente a los partidos nacionales, que es el discurso con el que Figueroa pretende instalar a sus candidatos.
Y detrás de ese concepto, el proyecto político que ambos lideran -Neuquinizate y Primero Neuquén- buscará dar el salto a nivel nacional, con el Pacto por la Neuquinidad.
Quien rompió el hielo del acto fue Julieta Corroza, ministra de Desarrollo Humano y figura en ascenso, que más allá de ser anfitriona, es el número puesto para ser candidata. Ya no es un secreto a voces, y toda la política oficial va direccionada para sostener estos meses de campaña a la ministra de Desarrollo Humano, Gobiernos Locales y Mujeres.
Candidatos puestos para el Pacto por la Neuquinidad
En cambio, para Diputados, el nombre de Juan Luis “Pepe” Ousset -actual ministro Jefe de Gabinete – circula con fuerza pero aún no está confirmado. Lo que sí dejó claro Figueroa es que, si no hay consenso, habrá internas. Aunque puertas adentro todos saben que la lapicera está en manos del gobernador, con el respaldo y la garantía de Gaido.
El acto no fue también una puesta en escena para diferenciarse del peronismo local y nacional, que por ahora es el sector más desdibujado, si la elección no se nacionaliza. En realidad, sin decirlo, Figueroa busca polarizar con Javier Milei, pero sin confrontarlo. Solo hablar de las políticas públicas de Nación, y el recorte de la obra pública.
La estrategia de pegarle a Oscar Parrilli
Figueroa, en su discurso, eligió ir directo al hueso. Sin nombrarlo, apuntó contra el actual senador por Unión por la Patria, Oscar Parrilli, uno de los emblemas del kirchnerismo neuquino y persona de confianza en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

Rolando Figueroa y Mariano Gaido sellaron un pacto electoral por Neuquén.
El gobernador rescató un viejo audio filtrado de hace años por los canales de televisión opositores, cuando Cristina Fernández de Kirchner lo maltrataba al teléfono “Su jefa lo llamaba pelotudo y se quedaba callado”, disparó Figueroa.
No fue un exabrupto lo del gobernador, sino una decisión política, una jugada para exponer a Parrilli como un subordinado de la política. ¿Pero acaso no son las reglas de juego del poder frente a los liderazgos fuertes?
Además, le recordó a los votantes quién fue el senador que durante años ocupó una banca sin levantar la voz por Neuquén.
¿Era necesario revivir ese episodio? Figueroa entendió que sí. Porque en este contexto de crisis del peronismo, y con Cristina Kirchner con cárcel domiciliaria, y con un oficialismo nacional extraño, la estrategia fue la de golpear al adversario cuando está débil. Y más aún, exhibirlo como ejemplo de lo que no se quiere más en el Congreso: obedientes de la Casa Rosada, algo así como actualmente sucede con buena parte de los gobernadores del país con Javier Milei.
“Los cargos no se heredan, se ganan, independientmente de cómo nos llamamos.», dijo.
Gaido, por su parte, evitó los golpes directos, pero reforzó el discurso antiporteño. “¿Qué obra tiene hoy el gobierno nacional en nuestra ciudad? Lo digo muy simple, cero”, lanzó. Y se quejó de que Neuquén subsidia el transporte del AMBA con sus recursos. Como en cada elección, el discurso de la inequidad fiscal vuelve a ser un activo electoral.
Figueroa y Gaido quieren tener legisladores propios, alineados con su agenda, y lejos de los mandatos partidarios nacionales. Sin embargo, el intendente le dejó las manos libres al gobernador para que pueda armar la lista.
El pacto político sellado esta semana no se agota en octubre porque parece ser una hoja de ruta que mira a 2027, donde ambos podrían volver a cruzarse, ya no como aliados circunstanciales, sino como protagonistas de una disputa mayor.




