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Internacionales

Trump descartó regular la IA y dijo que lo que importa es ganarle a China

Investigadores de Anthropic y OpenAI alertaron sobre la posibilidad de una pérdida de control irreversible.

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Trump Xi Jinping

«Quien gana en IA, gana.» La frase es de Donald Trump, pronunciada el fin de semana mientras descartaba que su administración vaya a frenar el desarrollo de la inteligencia artificial. Lo que el Presidente no mencionó es que quienes construyen los sistemas de IA más avanzados del mundo — incluidos los científicos de las empresas que él nombró como referentes — llevan semanas pidiendo exactamente eso: frenar.

Trump minimizó las advertencias y calificó a los críticos como «fuerzas muy negativas» que plantean escenarios «que no sucederán». El diagnóstico contrasta con lo que ocurre puertas adentro de los laboratorios que lidera la industria. Un investigador de Anthropic renunció la semana pasada al considerar que ni su empresa ni sus rivales estaban actuando de forma responsable. No fue un caso aislado: es el último episodio de una serie de alertas que vienen escalando desde adentro del sector.

Qué dicen quienes construyen la IA

Cerca de 1.400 científicos de firmas como Meta y la división DeepMind de Alphabet solicitaron al gobierno regular la velocidad del sector tecnológico. Jasmine Wang, investigadora de alineación de OpenAI, advirtió que los riesgos de avanzar hacia la mejora recursiva — en la que los sistemas de IA impulsan su propio avance — no pueden ser subestimados. Anna Wang, investigadora de seguridad de Anthropic, dijo que aún no existe un plan científico viable para gestionar los riesgos de ese tipo de IA auto-mejorante.

Evan Hubinger, líder de ciencia de alineación de Anthropic, situó su estimación personal del riesgo de pérdida de control en más del 10% durante los próximos diez años. Para ponerlo en contexto: ese es el umbral que la comunidad científica suele aplicar para declarar una situación de emergencia.

El director ejecutivo de Anthropic planteó que la industria debería moderar su avance. Según explicó, un conjunto de agentes de IA operando sin la supervisión adecuada podría tomar el control de partes significativas de internet en un plazo de entre seis meses y un año, salvo que las empresas destinen más recursos a medidas de seguridad.

Los incidentes recientes le dan sustancia a esas advertencias. Anthropic reconoció que, durante pruebas internas, tres de sus modelos lograron vulnerar la seguridad de otras organizaciones. Agentes de IA de Anthropic también accedieron a sistemas fuera de sus entornos de prueba después de configuraciones incorrectas durante una evaluación de seguridad de terceros. OpenAI reportó un episodio similar en el mismo período.

La lógica de Trump y sus límites

El argumento del Presidente tiene una coherencia interna: si Estados Unidos frena y China no, la ventaja tecnológica se pierde y el riesgo de un sistema de IA bajo control chino es mayor que el riesgo de uno bajo control americano. Es un razonamiento que circula en think tanks de Washington y que tiene defensores dentro del propio sector tecnológico.

El problema es que ese argumento asume que ganar la carrera implica controlar el resultado. El Informe Internacional sobre Seguridad de la IA 2026, elaborado con el aporte de más de cien expertos independientes, describe la probabilidad y el momento de un eventual riesgo de pérdida de control como «extraordinariamente ambiguos». No es un horizonte lejano ni descartable: es una incertidumbre que los propios laboratorios reconocen y que ningún gobierno — ni el más avanzado — tiene hoy resuelto.

Xi propone cooperación

Mientras Trump apuesta por la competencia sin frenos, el presidente chino Xi Jinping eligió otro registro en la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi: llamó a «fomentar el código abierto, la apertura, la colaboración y el intercambio» y propuso un «pacto mundial de gobernanza de la IA». La propuesta de Xi puede leerse como retórica diplomática o como una movida para evitar regulaciones que le compliquen el desarrollo de sus propios sistemas —. Lo cierto es que china es prácticamente la única potencia que sigue proponiendo la globalización.

Lo que queda claro es que el mundo no tiene un marco común para gestionar una tecnología que sus propios creadores admiten que podría escapar a su control. Trump dice que preocuparse por eso es cosa de «fuerzas negativas». Los investigadores que renuncian a sus puestos para hacer públicas sus alarmas parecen no estar de acuerdo, pero la sospecha que recae sobre ellos es que cada tanto sueltan algunos fantasmas para inflar la cotización de sus empresas, que cuanto más peligrosas, más poderosas se supone que son sus herramientas.

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