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Cultura

Andrew Garfield dejó de usar inteligencia artificial tras interpretar a Sam Altman: «Estamos entrando en un territorio muy desconocido»

El actor alertó sobre la IA luego de interpretar al CEO de Open AI.

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Andrew Garfield

El actor británico Andrew Garfield reveló que abandonó por completo el uso de herramientas de inteligencia artificial luego de encarnar a Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, en un proyecto cinematográfico. En declaraciones públicas, el intérprete manifestó su creciente inquietud frente a la velocidad de adopción de estos sistemas y alertó sobre la falta de comprensión colectiva acerca de sus efectos en la sociedad, sentenciando: «Estamos entrando en un territorio muy desconocido».

Garfield explicó que el proceso de preparación del personaje —que implicó un exhaustivo acercamiento a la cosmovisión, los objetivos comerciales y los dilemas técnicos que rodean a Altman y al ecosistema de Silicon Valley— modificó de forma radical su percepción cotidiana sobre el tema. El protagonista de The Amazing Spider-Man y Tick, Tick… Boom! señaló que, tras profundizar en las capacidades de los modelos y en las proyecciones de autonomía de estas herramientas, tomó la determinación personal de desconectarse y desestimar su empleo habitual.

El actor advirtió sobre la naturalización acrítica de estos instrumentos en la vida diaria y la delegación de procesos creativos, cognitivos y vinculares en arquitecturas algorítmicas opacas. Su testimonio trasciende el plano del espectáculo y se suma al coro de figuras de la cultura y la industria audiovisual que reclaman una pausa reflexiva frente al impacto de la automatización sobre el trabajo artístico, los derechos de propiedad intelectual y las relaciones interpersonales.

El eco con las alertas

La advertencia de Garfield coincide con un clima de profunda tensión interna en las principales compañías desarrolladoras de la tecnología. Recientemente, investigadores de seguridad de laboratorios de frontera como Anthropic presentaron sus renuncias denunciando que los plazos comerciales relegan los protocolos de evaluación de riesgos catastróficos, tal como expresó el especialista Jacob Coxon al señalar que «los plazos comerciales están imponiendo un ritmo que no permite completar las pruebas de contención y evaluación de riesgos con el rigor técnico que exige esta tecnología».

Tensiones éticas en la industria de la IA: una nueva renuncia en Anthropic reaviva el debate

Ese conflicto sobre la gobernanza y los límites éticos se remonta a la propia OpenAI, donde en mayo de 2024 renunciaron figuras centrales como Jan Leike —quien advirtió que la cultura de seguridad había pasado a un segundo plano frente al desarrollo de «productos brillantes»— y el cofundador Ilya Sutskever. Las inquietudes expuestas por Garfield reflejan desde el prisma ciudadano y cultural las mismas dudas que motivaron la salida de científicos clave en Silicon Valley, quienes alertan sobre los riesgos existenciales de lanzar sistemas avanzados sin garantías plenas de alineación con el bienestar humano.