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Alemania: la ruptura del consenso político que redefine Europa
La AfD gana en Sajonia-Anhalt y profundiza la crisis del consenso político alemán, debilitando la estabilidad de Europa.
Alternativa para Alemania (AfD), un partido de derecha radical, quedó en primer lugar en las elecciones al Parlamento regional de Sajonia-Anhalt, más que duplicando su porcentaje de voto respecto a los comicios de hace cinco años. El resultado fragmenta aún más el consenso político alemán y genera un dilema sin salida para la CDU de Friedrich Merz: contener el avance de la extrema derecha sin romper el cortafuegos que impide cualquier cooperación formal con la AfD.

La AfD, fundada en 2013 por economistas euroescépticos de Alemania occidental, llegó a Sajonia-Anhalt como formación minoritaria hace apenas una década. Hoy domina el tablero regional con un crecimiento electoral que duplica su anterior desempeño. Aunque se quedó a solo tres escaños de la mayoría absoluta, el mensaje político es inequívoco: la extrema derecha ya no es un actor marginal en la política alemana, sino una fuerza capaz de ganar elecciones regionales.
El cortafuegos que mantiene aislada a la AfD —el acuerdo tácito entre los demás partidos de no gobernar con ella— se sostiene por ahora, pero cada victoria electoral lo erosiona. La CDU enfrenta una presión creciente de sus votantes y bases que ven en la extrema derecha una respuesta a sus preocupaciones, mientras que mantener la barrera le impide capturar esos votos. Es un equilibrio frágil que no puede durar indefinidamente.
La fragmentación del sistema político alemán tiene consecuencias que trascienden Berlín. Alemania es el motor económico de Europa y la principal potencia política del continente. Un sistema político fracturado, donde la extrema derecha gana elecciones y los gobiernos tradicionales pierden capacidad de maniobra, debilita la capacidad alemana de liderazgo europeo justo cuando la Unión Europea enfrenta presiones geopolíticas crecientes.
Para América Latina, esta ruptura del consenso alemán tiene implicaciones indirectas pero reales. Alemania es un socio comercial importante para varios países de la región y un actor clave en las negociaciones sobre cambio climático y regulaciones comerciales globales. Un gobierno alemán debilitado por conflictos internos o capturado por fuerzas euroescépticas podría reorientar sus prioridades internacionales, afectando acuerdos bilaterales y multilaterales en los que participan países latinoamericanos.
El resultado en Sajonia-Anhalt no es una anomalía regional. Refleja tendencias más profundas en la sociedad alemana: descontento con la inmigración, ansiedad económica, y desconfianza en las élites políticas tradicionales. Estos factores no desaparecerán con una victoria electoral de la AfD; de hecho, tenderán a profundizarse si los gobiernos convencionales no logran responder a las demandas de sus votantes de forma creíble.
La paradoja alemana es que el cortafuegos funciona mientras la AfD no gobierna, pero cada elección que gana lo debilita. Si la extrema derecha llega al poder en más regiones, la presión para romper el aislamiento será casi irresistible. Entonces el consenso político que sostuvo a Alemania durante décadas habrá desaparecido, y el país entrará en un territorio político sin precedentes en la posguerra.






