boca de pozo
«No hay que descuidar la micro»: un empresario que financió a Milei advierte sobre el impacto del ajuste
oberto Urquía, de AGD, alertó por el comercio, el consumo y tasas de hasta 1.300% anual.
Empresarios y consultores que hasta hace poco acompañaban sin fisuras el rumbo económico del Gobierno empiezan a marcar matices sobre los costos sociales del ajuste. La voz más resonante de esta semana fue la de Roberto Urquía, titular del Grupo Aceitera General Deheza (AGD), una de las principales agroindustriales del país, en una entrevista que brindó una rodio local de Córdoba (Radio Vos).
Urquía no habla desde la vereda opositora. Su empresa fue una de las seis firmas beneficiadas por la baja a retenciones cero, y AGD giró $30 millones a La Libertad Avanza durante la campaña de 2025. El empresario cordobés, expresidente y exsenador nacional por el kirchnerismo entre 2003 y 2009, tiene una trayectoria política pragmática: en 2019 explicó sus aportes simultáneos al Frente de Todos y a Juntos por el Cambio con una frase que lo define: «Elegimos a los dos que podían gobernar».
Que sea justamente él quien empiece a marcar las grietas del modelo le da a sus declaraciones un peso distinto al de la crítica opositora habitual.
Una foto con dos Argentinas
Urquía describió una economía partida. Por un lado, sectores en pleno auge: la minería, Vaca Muerta y parte del agro. Por el otro, el consumo interno y el comercio, en una crisis que definió sin rodeos: «Hay gente que ha trabajado 30 o 40 años en un comercio y está preocupada, con deuda y no vendiendo». Y marcó que el problema ya excede la clásica denuncia contra la importación: «Ya no vende directamente, sea chino o sea nacional». Es decir, ni siquiera es solo un tema de competencia externa: directamente no hay demanda.
A eso sumó la angustia financiera de empresas y familias: compañías que no llegan a pagar sueldos, y trabajadores cuyos ingresos no alcanzan para cerrar el mes. «No es fácil. Yo no tengo la fórmula mágica, pero creo que lo fundamental es que la macro y el equilibrio de la macro son importantes, pero no hay que descuidar lo que uno observa en la micro», sintetizó.
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Urquía valoró el equilibrio fiscal y calificó la baja de la inflación como «razonable para lo que es Argentina», aunque aclaró que el país sigue lejos de los niveles de otros. También reclamó protección para el trabajo nacional: «Están enviando mano de obra de un país extranjero y quitándole trabajo a nuestra gente», en referencia al ingreso de productos importados.
Otro de sus reclamos apuntó a la relación entre el Gobierno nacional y el interior productivo, que describió con dificultades de acceso pese a la existencia de algunos canales de diálogo. «Argentina es mucho más que un conglomerado importante de gente que vive entre la General Paz y otras avenidas», disparó, reivindicando el peso de la producción que se genera fuera del área metropolitana.
Tasas «hiperusurarias»
El tramo más contundente de la entrevista fue sobre el costo del crédito. Urquía mencionó la existencia de tasas que llegan hasta el 1.300% anual y pidió intervención estatal directa: «Eso no hay que permitirlo. Ahí tiene que estar la intervención del Gobierno. El Gobierno está para eso: para los abusos».
El empresario calificó esas tasas como «hiperusurarias» y reclamó medidas para que el endeudamiento de las familias no se transforme en una situación irreversible —un reclamo que llega justo en medio del debate público sobre la morosidad récord de los hogares argentinos y las tasas dinámicas de algunas fintech como mercadopago.





