boca de pozo
Darío Martínez: “Neuquén tiene mucha plata pero no resuelve sus problemas estructurales”
El diputado provincial del PJ analizó el presente de Vaca Muerta, cuestionó la reducción de regalías para los proyectos de GNL y planteó que el crecimiento de la producción todavía no se refleja con la misma intensidad en infraestructura y servicios.
Neuquén produce cada vez más petróleo y gas, Vaca Muerta avanza hacia nuevos récords y las proyecciones anticipan que la actividad seguirá creciendo. Para Darío Martínez, sin embargo, hay una pregunta que todavía no encuentra una respuesta suficiente: ¿cómo se transforma toda esa riqueza en una mejora concreta para quienes viven en la provincia? “Neuquén tiene mucha plata, pero no resuelve sus problemas estructurales”, afirmó el diputado provincial del PJ durante una entrevista con Está Todo Inventado, programa que se emite por el canal En Loop.
Buena parte de la charla pasó por esa contradicción. Martínez no discutió la importancia de desarrollar Vaca Muerta ni de avanzar con proyectos para exportar gas natural licuado (GNL). Su cuestionamiento estuvo puesto en las condiciones bajo las cuales Neuquén negocia ese crecimiento y, especialmente, en qué hace el Estado con los recursos que genera. “Neuquén debería negociar empoderado. No hay GNL sin Vaca Muerta”, sostuvo. A partir de allí puso sobre la mesa regalías, rutas, viviendas, escuelas, hospitales y hasta la formación de los trabajadores que demandará una industria que, según advirtió, “va más rápido que el Estado”.
“No hay GNL sin Vaca Muerta”
Uno de los primeros temas de la entrevista fue el desarrollo del GNL y el proyecto vinculado a Plaza Huincul y Cutral Co. Martínez consideró que Argentina tiene una oportunidad concreta en el mercado internacional del gas por la disponibilidad de recursos de Vaca Muerta y por el proceso de transición energética que atraviesa el mundo. En su análisis, el gas neuquino tiene posibilidades de ocupar un lugar importante durante las próximas décadas y eso obliga a discutir no solamente cómo aumentar la producción, sino también bajo qué condiciones se realizarán esas inversiones.
Según explicó, mientras distintas economías intentan reducir su dependencia del carbón, el gas aparece como un combustible central dentro de esa transición. En ese escenario, Vaca Muerta no sólo podría abastecer al mercado argentino y regional mediante gasoductos, sino también llegar a otros mercados a través del GNL. El punto de conflicto apareció cuando Martínez habló de las condiciones acordadas para impulsar esas inversiones: cuestionó particularmente la reducción de las regalías y aseguró que no encontró una justificación económica suficiente para modificar el porcentaje.
“Está muy bien desarrollar el GNL, está muy bien poner esa planta. Lo que no está muy bien es regalarle recursos que son de las futuras generaciones”, señaló. De acuerdo con los números mencionados por Martínez durante la entrevista, la reducción de las regalías podría representar alrededor de 2.000 millones de dólares menos para Neuquén a lo largo del acuerdo. Ese cálculo forma parte de la posición planteada por el legislador y se convirtió en uno de los puntos centrales de su crítica a la negociación realizada por el gobierno provincial.
Regalías y una discusión que Martínez lleva al bolsillo
El diputado buscó sacar la discusión energética del terreno exclusivamente técnico y llevarla hacia situaciones reconocibles para cualquier vecino. Durante varios pasajes de la entrevista insistió en conectar los grandes números de Vaca Muerta con cuestiones mucho más cotidianas, desde los impuestos que paga un pequeño comerciante hasta el endeudamiento de las familias. Su argumento fue que hablar de miles de millones de dólares en inversiones pierde parte de su sentido si no se explica cómo ese movimiento económico termina repercutiendo en la vida diaria.
Uno de sus ejemplos fue el tratamiento impositivo que reciben las exportaciones hidrocarburíferas frente al que tienen comercios y otras actividades económicas de la provincia. Martínez cuestionó que un pequeño comercio pague Ingresos Brutos mientras determinadas operaciones del sector petrolero cuentan con beneficios fiscales. Incluso utilizó el ejemplo de un maxiquiosco para marcar el contraste entre las obligaciones que enfrenta un comerciante neuquino y el tratamiento que reciben empresas con una capacidad económica considerablemente mayor.
La comparación le permitió introducir otro problema que, según señaló, está creciendo en Neuquén: el endeudamiento de las familias. Martínez aseguró que una parte importante de quienes recurren a billeteras virtuales o aplicaciones financieras no lo hace para realizar grandes inversiones, comprar una vivienda o cambiar el auto, sino para afrontar gastos cotidianos. “Para comprar comida, medicamentos, pagar el colectivo, el combustible”, enumeró, al plantear que el endeudamiento de corto plazo muestra una realidad diferente a la que reflejan los números de crecimiento de Vaca Muerta.
“La industria va más rápido que el Estado”
Martínez comparó los niveles actuales de producción con los que tenía Neuquén años atrás y sostuvo que el crecimiento de Vaca Muerta multiplicó la capacidad económica de la provincia. A su entender, esa mejora en los ingresos no estuvo acompañada por un salto equivalente en obra pública e infraestructura. “Estamos para mucho más, pero para muchísimo más”, afirmó al describir una provincia que, desde su mirada, dispone de una oportunidad económica extraordinaria pero todavía arrastra problemas que deberían haber encontrado una solución.
El diputado cuestionó que la provincia termine los ejercicios con recursos disponibles mientras siguen pendientes obras y servicios básicos. Allí puso como ejemplo las diferencias que todavía existen entre las localidades neuquinas y reclamó que la riqueza generada por los hidrocarburos tenga un impacto territorial más equilibrado. “El de Barrancas también se merece vivir con todos los servicios como el que vive frente al Monumento”, planteó, y agregó que las regalías pertenecen tanto a quienes viven en el interior como a quienes están en la capital provincial.
Vivienda, escuelas y el efecto Vaca Muerta
El crecimiento petrolero tiene consecuencias que van bastante más allá de Añelo y Martínez puso especial atención en lo que sucede con el mercado inmobiliario. Según su análisis, los salarios elevados de una parte de los trabajadores petroleros presionan sobre los precios de alquileres y propiedades, algo que termina impactando también sobre quienes trabajan fuera de la industria. Neuquén recibe más actividad y más trabajadores, pero ese mismo movimiento genera nuevas tensiones para una población que debe competir en un mercado con precios condicionados por los ingresos petroleros.
Frente a ese escenario, propuso una intervención del Estado a través de la construcción y el financiamiento de viviendas a valores accesibles. Mencionó además un proyecto de “Procrear neuquino”, pensado como una línea de crédito en la que el Estado provincial subsidie parte de la tasa de interés. La idea, según explicó, sería utilizar una porción de los recursos provinciales para ampliar el acceso a la vivienda y, al mismo tiempo, generar movimiento económico y empleo mediante la construcción.
El problema, de todos modos, no termina en las viviendas. Si la producción aumenta, se necesitan más trabajadores; y si llegan nuevos trabajadores, también aumenta la demanda sobre alquileres, escuelas, hospitales, rutas y servicios. Para Martínez, ese proceso puede anticiparse porque la industria ya tiene proyectado hacia dónde va y qué niveles de producción pretende alcanzar. Por eso considera que la planificación pública debería comenzar antes de que aparezcan los problemas y no cuando las ciudades vinculadas a Vaca Muerta ya se encuentran al límite de su capacidad.
El riesgo de que se desgaste el apoyo a Vaca Muerta
Martínez introdujo además un concepto menos habitual en el debate cotidiano sobre petróleo y gas: la licencia social. Su preocupación es que exista una distancia cada vez mayor entre los números extraordinarios que se conocen sobre Vaca Muerta y la experiencia diaria de una parte de los neuquinos. La actividad puede seguir rompiendo récords, pero, según su mirada, necesita que la sociedad perciba que ese crecimiento también produce mejoras concretas en las ciudades donde se desarrolla.
Si una persona escucha hablar permanentemente de récords de producción, inversiones de miles de millones de dólares y crecimiento de las exportaciones, pero al mismo tiempo encuentra rutas saturadas, dificultades para conseguir vivienda o problemas en servicios esenciales, puede empezar a preguntarse qué beneficio concreto obtiene de esa actividad. Martínez advirtió que allí puede comenzar a deteriorarse la licencia social que necesita la industria para seguir creciendo y que esa situación no debería ser subestimada por el Estado ni por las propias empresas.
“Si lo único que le genera es quilombo y la ruta está colapsada y se mata la gente, si no hay lugar en las escuelas, si para pedir un turno tarda, ¿qué beneficio tiene para mí?”, planteó al describir esa posible reacción social. Su advertencia apunta a una contradicción que atraviesa buena parte de la entrevista: una provincia que protagoniza uno de los desarrollos energéticos más importantes del país y que, al mismo tiempo, todavía encuentra dificultades para adaptar su infraestructura al ritmo de crecimiento que provoca esa misma actividad.
El cruce político y la relación con el gobierno provincial
Aunque Martínez evitó llevar toda la conversación hacia la discusión electoral de 2027, hubo cuestionamientos concretos a la administración provincial. Cuando le preguntaron por el próximo escenario electoral, respondió que prefería concentrarse en los problemas actuales y volvió rápidamente sobre la necesidad de un plan de infraestructura para las próximas décadas. Para el diputado, discutir candidaturas cuando todavía existen problemas vinculados al crecimiento de Vaca Muerta corre el riesgo de colocar el calendario político por encima de una planificación que considera urgente.
La discusión sobre cuánto recibe Neuquén de Vaca Muerta también apareció en la entrevista. Frente a los planteos de que una parte relativamente pequeña de la riqueza generada queda en territorio provincial, Martínez respondió que antes de reclamar una nueva distribución deberían revisarse las concesiones realizadas por la propia provincia. “Yo no entiendo al mismo que cede y dice que le llega poco”, sintetizó, vinculando nuevamente esa discusión con la reducción de regalías y los beneficios impositivos otorgados al sector.
Su postura vuelve al mismo punto que atravesó toda la entrevista: Neuquén debería sentarse a negociar consciente del recurso que posee y del peso que Vaca Muerta tiene dentro del futuro energético argentino. “No hay desarrollo hidrocarburífero en la Argentina sin Vaca Muerta. Entonces, empoderate”, reclamó. Para Martínez, la provincia tiene una herramienta negociadora que debería utilizar no solamente para sostener inversiones, sino también para conseguir mayores recursos destinados a infraestructura y al desarrollo de las localidades neuquinas.





