Política
Masiva Marcha Federal de la Salud en rechazo al nuevo recorte millonario del Gobierno
Organizaciones sociales, sindicales y trabajadores sanitarios se movilizaron a Plaza de Mayo para denunciar el ajuste en el sector.
Una multitud de trabajadores del sistema sanitario, acompañados por organizaciones sindicales, médicas y sociales, protagonizó la Marcha Federal de la Salud con una masiva movilización hacia la histórica Plaza de Mayo en la Ciudad de Buenos Aires. La protesta, que replicó sus reclamos en diversas provincias del país bajo el lema «La salud no puede esperar», tuvo como principal objetivo manifestar un enérgico rechazo a las políticas de ajuste implementadas en el área sanitaria por el gobierno nacional, que acumulan una reducción presupuestaria estimada en un 40% desde el inicio de la gestión en diciembre de 2023.
El detonante de esta nueva jornada de lucha fue la reciente quita de más de 63.000 millones de pesos impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. Según denunciaron los manifestantes durante el acto central en el microcentro porteño, este severo recorte presupuestario impacta de forma directa e inmediata en la adquisición y distribución de medicamentos básicos, insumos críticos y vacunas del calendario oficial. Las organizaciones alertaron que la parálisis de los fondos interrumpe gravemente la continuidad de los tratamientos destinados a pacientes oncológicos o con condiciones crónicas de inmunocompromiso.

Además del desabastecimiento de medicamentos de alta complejidad y programas esenciales como el Plan Remediar, los profesionales de la salud advirtieron que la falta de vacunas pone en serio riesgo el sostenimiento de las campañas nacionales de inmunización orientadas a prevenir diversas enfermedades. La interrupción en la llegada de estos insumos elementales por parte de la Nación fue calificada por los referentes gremiales como el reflejo de una situación «crítica» que desampara a los sectores más vulnerables de la población y deja al colapso a los efectores públicos de las distintas jurisdicciones.
Como contrapartida al reclamo, desde el Poder Ejecutivo buscaron restarle peso a la movilización argumentando que las protestas tienen un tinte netamente político. Saúl Flores, secretario de Gestión Sanitaria de la cartera de Salud, negó rotundamente la existencia de un desfinanciamiento o ajuste real dentro del sistema. El funcionario nacional defendió las medidas oficiales señalando que no se trata de una reducción de fondos, sino de un proceso de reconfiguración orientado a optimizar la eficiencia y promover el ahorro en el manejo de los recursos del Estado.
El escenario de protesta se ve además agravado por el contexto económico general, el cual provocó que miles de personas dejen de pagar sus coberturas de medicina prepaga u obras sociales al no poder afrontar sus costos. Los trabajadores sanitarios destacaron que esta situación ha derivado en un incremento estimado del 50% en la demanda de atención en los hospitales públicos de todo el país. Esta masiva afluencia de nuevos pacientes presiona a un sistema de salud que, en paralelo al fuerte aumento de la demanda, debe subsistir con recursos severamente diezmados por el recorte nacional.



