boca de pozo
La interna libertaria ya salpica a Milei y hasta el Gordo Dan lo desmiente en público
Sugieren que el Presidente se come los buzones que le venden los Menem.
La Libertad Avanza atraviesa uno de sus momentos de mayor fragilidad interna desde la llegada de Javier Milei al poder. La combinación entre denuncias, operaciones digitales, peleas por el control político y desmentidas públicas dentro del propio ecosistema libertario terminó exponiendo algo que hasta hace pocos meses se administraba en privado: la guerra abierta entre Santiago Caputo y Martín Menem, que es casi como decir Santiago Caputo y Karina Milei.
El episodio más explosivo de los últimos días fue la batalla por la cuenta anónima “Rufus”, un perfil de X que durante meses difundió información sensible del oficialismo y cuestionamientos dirigidos tanto a Santiago Caputo como al propio Presidente.
Caputo acusó públicamente a Martín Menem de estar detrás de la cuenta y publicó capturas para sostener la acusación. Menem negó ser el dueño del perfil, aunque admitió un “error involuntario” de su equipo de redes. El conflicto terminó escalando a niveles inéditos dentro del oficialismo.
La pelea dejó expuesta la fractura entre “Las Fuerzas del Cielo”, el dispositivo digital y político que responde a Caputo, y el núcleo territorial y partidario alineado con Karina Milei.
El streaming de Caputo desmintió a Milei
Pero el síntoma más delicado para la Casa Rosada llegó después.
En «la misa» que conduce Daniel Parisini (Gordo Dan) en el canal de streaming Carajo, identificado políticamente con Santiago Caputo, el twittero que hasta el año pasado echaba funcionarios desde las redes sociales terminó desmintiendo públicamente dos afirmaciones del propio Javier Milei.
La primera estuvo vinculada al caso del empresario Federico “Fred” Machado y su relación con José Luis Espert.
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Milei había celebrado en redes sociales una supuesta “absolución” de Machado en Estados Unidos y utilizó eso para defender a Espert de las acusaciones que surgieron durante la campaña electoral.
Sin embargo, desde el propio streaming libertario aclararon que Machado no fue absuelto en un juicio, sino que alcanzó un acuerdo judicial: se retiraron los cargos narco a cambio de declararse culpable en delitos vinculados a fraude y lavado de dinero. Lejos de beneficiar la posición de Espert, la información que llega desde Estados Unidos lo perjudica. A menos, claro, que se piense que Espert tiene vínculos con el narcotráfico.
La segunda desmentida también golpeó el corazón político del Gobierno.
Mientras Milei intentaba relativizar la interna y sugería que la polémica por la cuenta Rufus era una operación “prefabricada”, el propio Gordo Dan salió al aire para afirmar que estaba “convencido” de que la cuenta pertenecía al entorno de Martín Menem.
“Creo que le mintieron al Presidente”, lanzó Parisini. Y agregó otra frase que resonó fuerte dentro del oficialismo: “No se puede tomar a la gente de pelotuda”.
Una interna que ya paraliza al Gobierno
La pelea no ocurre en cualquier momento. El oficialismo llega golpeado por la crisis política alrededor de Manuel Adorni, las denuncias sobre su patrimonio, el desgaste de la comunicación oficial y la creciente tensión entre sectores del propio Gobierno.
En la Casa Rosada muchos observan que la disputa pasó a convertirse en una pelea de supervivencia política.
De un lado aparece Santiago Caputo, que conserva poder sobre la comunicación, inteligencia y el aparato digital libertario. Del otro, Karina Milei y Martín Menem avanzan en el control partidario y territorial de La Libertad Avanza.
El problema para Milei es que la interna empezó a librarse en un terreno que no es ajeno y, lo que es aún peor, su nombre empieza a resonar en las intervenciones de los contendientes.




