boca de pozo
Andrés Blanco: «Lo de Figueroa es una copia barata del Gobierno nacional»
El diputado del FIT-U disparó sin filtros contra la gestión provincial, cuestionó el RIGI neuquino y defendió la experiencia de Zanon como prueba de que otra forma de organizar el trabajo es posible.
La frase del título no pasó desapercibida y fue una de las definiciones más fuertes que dejó el diputado provincial del FIT-U, Andrés Blanco, durante una extensa entrevista en el programa de streaming Gente de Bien, emitido por el canal En Loop. Desde ahí, el referente de izquierda trazó un diagnóstico crítico sobre la situación social y económica de Neuquén, cuestionó el rumbo extractivista de la provincia y apuntó directamente contra las políticas impulsadas tanto desde Nación como desde el gobierno provincial.
Según Blanco, la provincia vive uno de sus momentos de mayor desigualdad. «Crecieron las brechas, vemos cada vez más gente durmiendo en las calles, y sin embargo el relato oficial sigue siendo el del boom petrolero que lo arregla todo», señaló. Para el legislador, el problema de fondo es que Figueroa no solo no cuestiona el modelo extractivista sino que lo profundizó, alineándose activamente con las políticas del gobierno central y participando del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
El RIGI neuquino: «Se van a llevar todo»
Blanco fue especialmente crítico con la adhesión provincial al RIGI. Recordó que el propio gobernador reconoció públicamente la participación activa de Neuquén en la redacción del capítulo de hidrocarburos de la Ley Bases, algo que para el diputado es una confesión antes que un mérito. «Lo que promueve ese régimen es que las empresas no estén obligadas a liquidar los dólares en Argentina. Se los van a llevar. Van a chupar hasta la última gota», afirmó.
En esa línea, cuestionó los viajes a Houston financiados con el Fondo Anticíclico provincial, un fondo creado con otro objetivo que, según denunció, fue redireccionado para solventar giras de negocios. «Cada vez que escucho que van a venir 25 mil millones de dólares a invertir en Neuquén, me pregunto quién los va a ver. La política del derrame lleva décadas y lo único que está derramando es contaminación», sintetizó.
También apuntó contra el modelo en términos ambientales: el fracking consume más de 120 millones de litros por pozo, las cuencas se están secando, y la apuesta al turismo como alternativa post-petróleo choca con una contradicción difícil de ignorar. «No va a quedar lugar adónde ir a ver si seguimos así», advirtió.
Zanon: ni fracaso ni leyenda, laburantes en pie
Buena parte de la charla giró en torno a la experiencia de Zanon, la fábrica cerámica recuperada por sus trabajadores que durante más de dos décadas funcionó bajo gestión obrera en el parque industrial de Neuquén. Hoy, con la fábrica en proceso de reconversión y sin gas, Blanco la sigue frecuentando. «Hoy estuve a la mañana ahí, hacemos mecánica, arreglamos lo que hay que arreglar. No tenemos gas y morimos de frío, pero laburamos igual», contó.
Rechazó de plano la palabra «fracaso» para describir lo que pasó. Zanon no cerró por mala gestión obrera sino porque llegó al techo tecnológico de una fábrica que los empresarios originales habían descapitalizado durante años, y porque los créditos prometidos por varios gobiernos —kirchnerismo incluido— nunca llegaron. «Axel Kicillof en persona nos dijo que no le movíamos la aguja al gobierno. Así todo, hicimos todo lo que nos pidieron para acceder al crédito. Y no salió», recordó con detalle.
Lo que rescató fue otra cosa: la libertad de tendencia dentro de la fábrica, la sala de primeros auxilios que construyeron para el barrio Nueva España desde los cimientos, y la convicción de que la experiencia no terminó. «De una u otra manera nos vamos a reconvertir. Eso lo tengo claro», afirmó.
Sobre el presente inmediato, señaló que hay algunas máquinas viejas que se están vendiendo como chatarra, trabajos de limpieza y mantenimiento en el parque industrial, y changas que no alcanzan para vivir. El proyecto productivo todavía no tiene forma definitiva, pero la cooperativa sigue en pie y, según Blanco, eso en sí mismo ya dice algo.
«Milei está haciendo el trabajo sucio para otros»
La figura del presidente nacional tuvo su propio espacio en la conversación, y Blanco no anduvo con vueltas. Para el diputado, el gobierno de Javier Milei no es un fenómeno aislado sino el escalón previo a algo más calculado: hay sectores políticos que le votaron las leyes, que acompañaron las reformas más duras, y que ahora se posicionan con cara de moderados esperando que el desgaste haga su trabajo. «Están probándose el trajecito para llevar adelante un mileísmo sin Milei», dijo, y señaló que no hay que confundirse con algunos discursos que suenan simpáticos pero tienen los mismos votos encima.
Sobre el impacto concreto en la vida cotidiana, Blanco fue directo: el deterioro de las condiciones materiales no libera a la gente, la paraliza. «Cuando tenés que ver cómo hacer para llegar a morfar, es mucho menos lo que podés pensar sobre cómo organizarte. Estás en la diaria absoluta, pensando en cómo pagás la zapatilla rota o el calefactor que se fundió.» Para él, esa es precisamente la lógica que le conviene a la derecha: una población más precaria es una población más difícil de organizar.
También cuestionó la reforma laboral que se viene discutiendo como parte de ese mismo esquema, y fue enfático en que el Banco Central sigue en pie, que la dolarización nunca ocurrió, y que el programa económico que Milei prometía en campaña resultó en gran medida irrealizable. «Lo está demostrando la realidad», dijo, en referencia a las promesas más radicales del libertario que quedaron en el camino. No le reconoció ningún mérito de fondo, pero tampoco evadió la pregunta sobre si su irrupción cambió algo en la dinámica política. Su respuesta fue concisa: lo que cambió no fue para mejor, y la profundización de las brechas lo confirma.
La izquierda, el voto en blanco y lo que viene
Uno de los momentos más tensos de la entrevista llegó cuando se habló del rol del FIT-U en el balotaje de 2023. Blanco defendió la postura que tomó el espacio: no llamar a votar por ninguna de las dos opciones y dejar libertad de acción a sus votantes. «No podíamos mentirle a la gente. Sergio Massa iba a ajustar igual, tal vez más dosificado, pero el ajuste venía. Todos estaban hablando de ajuste», explicó, y recordó que con el kirchnerismo también hubo momentos duros, incluido el envío de la Gendarmería durante la gestión de Alberto Fernández.
La pregunta de si se arrepienten la contestó sin titubear: no. Y fue más lejos. Recordó el balotaje anterior, el de Macri contra Scioli, donde desde la izquierda también se llamó a no acompañar al peronismo. «¿Dónde está Scioli ahora?», preguntó retóricamente, dando a entender que la advertencia de que era más de lo mismo tenía fundamento.
En ese marco ubicó el crecimiento actual de Myriam Bregman en las encuestas, que anticipó que estará en Neuquén el 6 de junio. Sin sobreactuar el optimismo, Blanco reconoció que el FIT-U viene acumulando una base que resiste archivos y que el desgaste generalizado de los otros modelos abre una conversación que antes era más difícil de dar. «Por algo Myriam está creciendo. No nos comemos el viaje, sabemos que eso nos carga de responsabilidad», dijo, y marcó una diferencia que considera central: ellos no son políticos de carrera. Son trabajadores que hacen política, y esa distinción, para Blanco, no es un slogan sino la razón por la que llevan décadas siendo consecuentes.




