boca de pozo
Polémica por los operativos de saturación policial de Jorge Macri en barrios populares
La Iglesia salió al cruce del intendente porteño.
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, salió este domingo a cuestionar el operativo “Tormenta Negra”, desplegado días atrás por el Gobierno porteño en 16 barrios populares de la Ciudad y con el que el Jefe de Gobierno porteño intentó dar un paso más en su campaña de mano dura y limpieza étnica de la ciudad. García Cuerva planteó una mirada muy distinta a la que intentó instalar Jorge Macri sobre el procedimiento policial y la vida en los barrios pobres de la Ciudad.
“Para quienes hemos experimentado la vida en los barrios y para los vecinos, ‘Tormenta Negra’ se llama al narcotráfico, a la falta de trabajo y al retiro del Estado. Hace décadas que lo sufrimos”, afirmó el arzobispo durante una misa celebrada en la Parroquia Cristo Obrero del Barrio Mugica, en Retiro.
La frase resonó fuerte porque llegó apenas tres días después del megaoperativo simultáneo encabezado por la Policía de la Ciudad en barrios como la Villa 31, la 1-11-14, la 21-24, Zavaleta, Ciudad Oculta y el Barrio 20.
Según informó el Gobierno porteño, participaron unos 1.500 efectivos, hubo 27 detenidos y se clausuraron búnkers de droga y comercios sin habilitación. Pero algunas organizaciones sociales y los propios vecinos advierten que se llevaron detenidas delante de sus hijos a personas que simplemente circulaban sin el DNI en mano, y cerraron comercios y emprendimientos que forman parte del entramado económico que forma parte de las estrategias de supervivencia más edificante que hay en las villas.
Vecinos denunciaron hostigamiento y persecución
Durante la misa, vecinos del Barrio Mugica le entregaron una carta a García Cuerva donde denunciaron situaciones de violencia y hostigamiento durante los procedimientos.
En el texto cuestionaron:
- desalojos
- cierres de merenderos y comercios
- bloqueos de calles
- persecución a trabajadores informales
“Necesitamos que el jefe de Gobierno nos vea como personas, no como delincuentes”, señalaron.
También reclamaron condiciones básicas de vida:
“Queremos lo mismo que cualquier ser humano: que nuestras familias tengan un plato de comida, que nuestros hijos puedan soñar y que nuestros mayores vivan tranquilos”.
Las críticas no quedaron sólo en la Iglesia. El CELS también denunció presuntas irregularidades durante el operativo, entre ellas requisas realizadas a menores de edad en la vía pública.
Jorge Macri defendió el despliegue
Desde el Gobierno porteño defendieron el operativo y aseguraron que el objetivo fue combatir el narcotráfico y recuperar el control territorial en los barrios populares.
Jorge Macri siguió el despliegue desde el Centro de Monitoreo Urbano de Villa Lugano y lo presentó como “el operativo más grande realizado simultáneamente en barrios populares”.
“No sacamos a patadas a nadie”, respondió el jefe de Gobierno ante las críticas y endureció aún más el discurso: “El que venga de afuera a molestar a los porteños que sepa que lo vamos a meter preso. Y si es extranjero, que tenga la certeza de que lo mandamos de vuelta a su país”.




