Política
Gobernadores en Nueva York: entre la seducción de capitales y el termómetro social en las provincias
Once mandatarios provinciales buscan seducir a capitales estadounidenses mientras el ajuste fiscal marca el pulso de la agenda oficial.
El escenario político argentino se trasladó esta semana a Nueva York, donde once gobernadores —unidos por su perfil dialoguista— acompañan la comitiva del presidente Javier Milei en su 16.º viaje a los Estados Unidos. En el marco de la «Argentina Week», los mandatarios provinciales participaron de encuentros estratégicos en el Council of the Americas y el consulado argentino, con el objetivo de presentar a sus distritos como destinos seguros para el capital extranjero. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, celebró esta sintonía política al afirmar que todas las fuerzas ajenas al kirchnerismo están hoy alineadas detrás del programa de reformas que impulsa la Casa Rosada.
Durante las primeras jornadas, los gobernadores hicieron gala de su compromiso con el equilibrio fiscal, compitiendo incluso por demostrar quién ha profundizado más el recorte del gasto público en sus territorios. Los mandatarios patagónicos centraron su discurso en el potencial de los hidrocarburos y Vaca Muerta, mientras que los representantes del Norte Grande hicieron lo propio con la minería. Incluso figuras que mantuvieron fuertes cruces con el Ejecutivo en el inicio de la gestión, como el chubutense Ignacio Torres o el rionegrino Alberto Weretilneck, se mostraron hoy en total sintonía con la búsqueda de «reglas de juego claras» y previsibilidad macroeconómica que pregona el ministro Luis Caputo.

El respaldo de los gobernadores a la gestión libertaria parece responder a una lectura pragmática del escenario electoral, donde la figura de Milei mantiene una centralidad que obliga a los líderes provinciales a buscar su simpatía. Sin embargo, este alineamiento ocurre en un contexto de indicadores económicos críticos. A excepción de Neuquén y Río Negro, el resto de las provincias enfrenta una caída drástica en el empleo registrado y el cierre de empresas. El contraste se volvió evidente con el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien desde Nueva York celebró que su provincia perdió menos puestos de trabajo que sus pares.
La comitiva también incluyó movimientos políticos sugestivos, como la presencia de la senadora jujeña Carolina Moisés, recién distanciada del interbloque peronista. Mientras la legisladora y los gobernadores del Norte Grande se mostraban optimistas ante el auditorio empresarial en Manhattan, la realidad territorial devolvía una postal muy distinta. En Jujuy, familiares de efectivos policiales protestaban frente a la Casa de Gobierno por mejoras salariales, un reflejo del malestar que atraviesa a los sectores estatales y docentes en gran parte del país producto del recorte de transferencias y la licuación de ingresos.
Las actividades en Nueva York se extenderán hasta el jueves 12, consolidando una estrategia de «bloque promercado» que busca atraer inversiones genuinas para revertir el estancamiento económico. Para los gobernadores, el desafío es lograr que las promesas de financiamiento externo se materialicen antes de que el impacto social del ajuste erosione su capital político interno. Por ahora, el oficialismo se jacta de haber construido una mayoría reformista inédita, dejando al kirchnerismo como el único actor fuera de esta nueva arquitectura de poder que se exhibe ante los ojos de Wall Street.



