Energía
Loma La Lata arde, y no sólo por el gas
El histórico yacimiento gasífero reedita todo el tiempo su conflicto con los mapuches.
En el corazón de Neuquén, donde las entrañas de la tierra han alimentado décadas de desarrollo, se libra una batalla mas allá de lo económico. Loma La Lata, uno de los yacimientos gasíferos más viejos de la provincia, es el escenario de un conflicto que mezcla historia, derechos indígenas, explotación hidrocarburífera y política.
El gigante energético, que aún produce el 10% del gas provincial, fue durante años un pilar silencioso de la economía neuquina. No es Vaca Muerta, pero su magnitud, años atrás fue el yacimiento que alimentó a Buenos Aires.
Pero Loma La Lata también es un territorio disputado. Allí, la comunidad mapuche Kaxipayiñ reclama derechos sobre lo que considera su territorio ancestral. tiene personería jurídica y desde hace unos años puja por sostener su terrotirio, con varios ¿enemigos? Hizo fracasar una gran desarrollo inmobiliario que se mudó a Villa El Chocón y también tiene una larga puja de límites con la Villa Mari Menuco.

Los Kaxipayiñ en el área cercana a Loma La Lata. Múltiples conflictos durante décadas. (Foto Archivo)
¿Cuál es el eje del conflicto? La consulta previa, libre e informada, una herramienta legal que protege los derechos indígenas según el Convenio 169 de la OIT y diversas normativas nacionales y provinciales. Este mecanismo se aprobó por ley durante el gobierno de Omar Gutiérrez (los diputados lo acompañaron) y hasta se reglamentó. Pero no se aplica, y al perecer no se aplicará nunca.
El gas que movía Neuquén
Loma La Lata es mucho más que un yacimiento. Fue el motor de la bonanza gasífera en los años 80 y 90, cuando su descubrimiento posicionó a Neuquén como la provincia energética por excelencia. Actualmente, produce alrededor de 6,1 millones de metros cúbicos de gas por día y 6.636 barriles de petróleo diarios. En términos de hidrocarburos, es la vieja guardia, opacada por el brillo mediático de Vaca Muerta, pero aún vital para las regalías que sostienen gran parte de la economía provincial.
En este terreno, YPF ha vuelto a apostar con proyectos de petróleo no convencional, buscando revitalizar el área. Sin embargo, el impulso se dio de bruces con el reclamo mapuche. YPF, temerosa de o hacer olas en este conflicto prefiere resignar proyectos antes que enfrentarse.
Kaxipayiñ y la lucha por la consulta previa
El 29 de noviembre, la comunidad Kaxipayiñ dio un golpe sobre la mesa. Mediante una carta firmada por su lonko, David Cherqui, y el werken, Gabriel Juan Cherqui, exigió al gobernador Rolando Figueroa la suspensión inmediata de las actividades hidrocarburíferas en Loma La Lata. Argumentan que no se ha cumplido con la consulta previa, un mecanismo legal que, en teoría, debería garantizar su participación en las decisiones que afectan su territorio.
Aunque el procedimiento fue reglamentado en la gestión de Gutiérrez, la comunidad sostiene que jamás se implementó. Este vacío ha permitido que la consulta funcione más como una herramienta de presión que como un verdadero puente de diálogo.
“El derecho a la consulta previa no es solo una obligación legal, sino un mecanismo de protección de derechos fundamentales como la identidad cultural, la posesión de tierras ancestrales y el acceso a un ambiente sano”, advirtieron los líderes de Kaxipayiñ.
Además, denunciaron impactos ambientales derivados de décadas de explotación, exigiendo información operativa y medidas de recomposición ambiental bajo la Ley Provincial 3044 de Acceso a la Información Pública.
El dilema político
El conflicto entre el gobierno provincial y las comunidades mapuches no es nuevo, pero el cambio de gestión e Gutiérrez a Figureoa ha añadido una capa extra de incertidumbre. Rolando Figueroa busca equilibrar la promoción de inversiones hidrocarburíferas con el respeto a los derechos indígenas. Sin embargo, los reclamos de Kaxipayiñ amenazan con tensar aún más una relación ya frágil.
En paralelo, la llegada del gobierno de Javier Milei y su postura crítica hacia las tierras indígenas agrega combustible al fuego. La revisión de los territorios mapuches está en el centro de la agenda nacional, lo que divide a la opinión pública.
Neuquén avanza a paso firme en la explotación de Vaca Muerta, con récords de producción que sostienen sus arcas. Pero la dependencia de las regalías, sumada a los conflictos territoriales, muestra que el desarrollo hidrocarburífero no es inmune a las tensiones sociales y políticas.
Loma La Lata es, por lejos, mucho más que un yacimiento de gas con historia en Neuquén. Es un reflejo de las contradicciones políticas de Neuquén: una provincia que busca modernizarse y consolidarse como líder energética, pero que arrastra las deudas históricas de sus territorios y comunidades originarias.
En esta pugna, la consulta previa, nunca aplicada, es tanto un derecho inalienable como un arma de negociación. Los Kaxipayiñ lo saben. El gobierno también. Y mientras ambos se enfrentan, el subsuelo sigue rugiendo, dando de comer no solo la economía provincial, sino también un conflicto que parece no tener fin.
Loma La Lata arde, y no solo por el gas.




