Internacionales
USMCA en crisis: aranceles y tensiones comerciales amenazan acuerdo
Estados Unidos rechazó renovar el Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) durante su revisión en 2026, marcando un quiebre significativo en…
Estados Unidos rechazó renovar el Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) durante su revisión en 2026, marcando un quiebre significativo en la política comercial norteamericana. La decisión estadounidense se fundamentó en tres puntos de fricción: las reglas de origen más estrictas del acuerdo, el crecimiento de los déficits comerciales y las políticas sobre bienes de origen no regional. El rechazo representa un alejamiento radical de la arquitectura de libre comercio que Washington había impulsado en la región durante décadas.

El USMCA entró en vigencia el 1 de julio de 2020 como reemplazo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que había regido desde los años noventa. Ambos acuerdos conformaron una de las mayores zonas de libre comercio del mundo y un bloque comercial regionalmente competitivo. El tratado más reciente amplió los estándares laborales y ambientales, endurecció las reglas de origen y agregó protecciones para el comercio digital. Desde su implementación, el USMCA impulsó el comercio dentro de la región.
La negativa estadounidense a renovar el acuerdo refleja un giro proteccionista que afecta directamente a México y Canadá, pero también genera incertidumbre en cadenas de valor que se extienden hacia América Latina y el Caribe. Argentina, como productor agrícola y potencial proveedor de insumos a la región, podría enfrentar disrupciones en mercados que dependen de la estabilidad comercial norteamericana. Un colapso del USMCA fragmentaría los flujos comerciales que han estructurado la integración productiva continental durante más de tres décadas.
Los aranceles y las tensiones comerciales que motivaron el rechazo estadounidense responden a cálculos políticos sobre déficits bilaterales, no a análisis de eficiencia económica. La imposición de barreras arancelarias unilaterales tiende a trasladarse a precios para consumidores finales y genera represalias que desestabilizan mercados regionales. Sin un marco multilateral que contenga estas presiones, la competencia por acceso a mercados se vuelve más volátil y menos predecible para inversores y productores.
El colapso de la renovación del USMCA deja a los tres países sin un instrumento de gobernanza comercial clara. La ausencia de reglas consensuadas sobre origen de bienes, estándares laborales y protecciones digitales abre la puerta a negociaciones bilaterales asimétricas donde Estados Unidos, como potencia económica dominante, impone condiciones unilaterales. Para economías medianas como la canadiense y la mexicana, esta fragmentación representa un retroceso institucional sin precedentes en la arquitectura comercial norteamericana.





