Neuquén
Superávit que se convierte en calles asfaltadas en Neuquén
Hace seis años, la Neuquén de 10.000 cuadras tenía menos de la mitad de sus calles asfaltadas: polvo en verano, barro en invierno y barrios enteros esperando que el desarrollo llegara a su puerta. Hoy la foto es distinta. La ciudad se expandió hasta alcanzar unas 11.000 cuadras y, aun así, el pavimento corrió más rápido que el crecimiento: quedan alrededor de 1.500 cuadras de tierra y más del 86% de la trama vial ya tiene asfalto, cerrando una de las brechas urbanas más profundas de su historia.

Detrás de ese salto hay un modelo de gestión que convirtió el equilibrio fiscal en obra pública. Mientras la mayoría de las grandes ciudades argentinas destina entre el 16% y el 18% de su presupuesto a infraestructura, Neuquén invierte cerca del 45%, un porcentaje excepcional que se tradujo en más de 50 frentes de obra simultáneos, 30 avenidas nuevas y una red de pavimento y pluviales que reconfigura la movilidad y la seguridad urbana. El superávit consecutivo y la administración ordenada no quedaron en los balances: se transformaron en cuadras terminadas, en accesos seguros y en servicios que llegaron a barrios históricamente relegados.
La decisión de acelerar la pavimentación se tomó en uno de los momentos más complejos: la pandemia. Mientras en buena parte del país se frenaban inversiones, el municipio lanzó el Plan Capital como estrategia para sostener la actividad y el empleo local, ejecutando cientos de cuadras de pavimento en el primer año de gestión. Al cierre del primer mandato, la ciudad había sumado alrededor de 1.500 nuevas cuadras en sectores como Valentina Sur y Norte, Canal V, Melipal, Gran Neuquén Norte, Alto del Limay y Confluencia, además de corredores claves como Huilén, 1° de Mayo, Godoy, Poliansky y Luis Beltrán, que ordenaron el tránsito y mejoraron la conexión barrial.
Luego llegó el salto de escala. Con el Plan 3000 Cuadras y el actual Plan Orgullo Neuquino, Neuquén empezó a completar barrios enteros y no solo tramos aislados: más de 350 cuadras nuevas en Cuenca XV y Z1, 126 cuadras en Rincón del Río y la pavimentación total de sectores que nunca habían tenido infraestructura vial. Ese despliegue se inscribe en un esquema de planificación de largo plazo, articulado con el Plan Estratégico 2030, que ordena miles de cuadras de asfalto y obras estructurales para acompañar la expansión de la meseta y el desarrollo de nuevos loteos con servicios. Cada pavimento llega acompañado de pluviales: se llevan ejecutados más de 350 kilómetros de drenajes que no se ven, pero son esenciales para que la ciudad funcione.
En la etapa actual, la ciudad volvió a redoblar la apuesta. Mientras avanza un nuevo programa de 3.000 cuadras para alcanzar el ciento por ciento de pavimento urbano, el municipio ejecuta más de 70 obras en simultáneo, entre ellas la Gran Avenida, el Nodo Vial de Acceso Norte, nuevas troncales como Crouzeilles, la vinculación entre Doctor Ramón y Raúl Alfonsín, accesos al Parque Solar y al CAN, y nuevos tramos del Paseo Costero. Detrás de cada calle que deja de ser de tierra no hay solo asfalto u hormigón: hay tiempo que se gana, transporte que mejora, patrulleros y colectivos que pueden entrar, más seguridad y, sobre todo, una idea de ciudad donde ningún barrio sea privilegiado ni olvidado, sino parte de una misma Neuquén.




