Energía
Crisis energética: cortan el suministro de gas a industrias y estaciones de GNC en el AMBA
Ante la falta de respuesta del Gobierno y la escasez de suministro, las distribuidoras suspendieron el servicio a contratos interrumpibles.
Las dos principales empresas distribuidoras de gas –Metrogas y Naturgy- cortaron el suministro a industrias y estaciones de GNC en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Esta medida afecta principalmente a las industrias y estaciones que tengan un contrato de tipo «interrumpible», quienes ante la baja disponibilidad de fluido son los primeros en sufrir el cese del servicio. La restricción busca garantizar que el sistema mantenga la presión necesaria para abastecer la demanda prioritaria, compuesta por hogares, hospitales y escuelas, en medio de una coyuntura crítica.
El desabastecimiento se origina en una combinación de factores logísticos y falta de previsión gubernamental. La demora en la finalización de las obras de las plantas compresoras del Gasoducto Néstor Kirchner impide que el sistema transporte el volumen de gas necesario para cubrir el pico de demanda. A esto se suma la complicación en las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL), donde problemas en los pagos y la logística de los buques regasificadores dejaron al país en una situación de vulnerabilidad extrema frente al consumo energético.

Desde el sector industrial, el malestar es creciente debido al impacto directo que el corte tiene sobre la producción y la actividad económica. Las estaciones de servicio que despachan GNC también se encuentran en alerta, ya que la interrupción del servicio afecta no solo la rentabilidad del rubro, sino también a miles de trabajadores que dependen de este combustible para su transporte diario. La falta de un plan de contingencia claro por parte de la Secretaría de Energía profundiza la incertidumbre en un mercado que ya operaba al límite de sus capacidades.
La situación actual expone las dificultades de la gestión oficial para equilibrar las cuentas públicas con la necesidad de inversión en infraestructura básica. Mientras el Gobierno intenta reducir subsidios, la falta de obras terminadas obliga a recurrir a soluciones de emergencia que resultan mucho más costosas para el Estado y perjudiciales para el entramado productivo nacional.



