Marixa Balli cuestionó al ministro de Economía, Luis Caputo, luego de que el funcionario declarara que nunca compró ropa en Argentina porque le parece «un robo». Para la empresaria y actriz, las palabras del titular de la cartera económica no solo fueron inoportunas, sino también ofensivas para quienes no tienen la posibilidad de viajar al exterior o afrontar los aumentos constantes del sector.
Durante el programa A la Barbarrosa (Telefe), Balli cuestionó abiertamente la postura del ministro: “Sos ministro y trabajás en la política argentina, no podés decir que nunca compraste ropa en Argentina. La gente que vive acá, que no puede viajar y apenas paga el boleto de colectivo, escucha eso y se siente insultada”. Las declaraciones de Caputo habían surgido días atrás en Radio Mitre, donde justificó que quienes podían viajar preferían comprar indumentaria afuera.
La artista, que recientemente confirmó el cierre de su tradicional local del barrio de Flores, profundizó su crítica y pidió medidas urgentes para aliviar la situación de las pymes textiles. “Tenés que pagar cargas sociales, 35% de ganancias, ARBA y todo lo que hay que pagar. Los impuestos son muy caros. Bajen los impuestos y todo va a ser mucho más normal. Colaboren no solo con las grandes empresas, sino con las pymes. Este país se sostiene con los trabajadores”, reclamó.
En 2025 enfrentó el peor año para su marca Xurama y se vio obligada a cerrar su principal local. “Cerré porque no va la gente, no te compra y eso te agota”, explicó, visiblemente afectada. La caída del consumo, la presión impositiva y el encarecimiento de los costos de producción terminaron por llevarla a una decisión que, según dijo, jamás imaginó tener que tomar.
En ese contexto adverso, la empresaria reveló que también debió rescindir contratos y achicar su estructura después de casi dos décadas sin interrupciones. Actualmente mantiene un local más pequeño sobre la Avenida Rivadavia, donde realiza una liquidación total. “Cerré todo y dejé un local chiquito porque voy a cambiar de rubro”, adelantó, marcando el cierre de una etapa y la incertidumbre que atraviesa a gran parte de la industria textil argentina.