Neuquén
La ira de Milei reactivó la fantasía de una Patagonia independiente
Ignacio Torres (PRO) amenazó con cerrar el grifo petrolero. En Neuquén, el peronismo alienta a Figueroa a dejar la diplomacia con el presidente.
Javier Milei puso el dedo en la llaga de las cuentas públicas de Chubut y el gobernador Ignacio Torres pateó el avispero. Esa fantasía que cada tanto se dibuja en la política, de una República de la Patagonia independiente, se instala en un nuevo capítulo de la guerra entre el Presidente y los gobernadores.
Si Sergio Massa arrancó su campaña pidiendo orden a la propia tropa con la memorable frase “no me entra un quilombo más”; Javier Milei empezó su gobierno desarmando todos los rompecabezas.
Gobernar con el síndrome de los tres chiflados
El Presidente se inocula de las consecuencias que generan sus políticas metiendo cada día “un quilombo más”. Su gobierno sobrevive como el Sr Burns a las enfermedades. Ahora se metió con la coparticipación.
Parecía una joda
La idea de cerrar el grifo del gas y el petróleo que surgió en las charlas de quincho entre el neuquino Rolando Figueroa y el rionegrino Alberto Weretilneck se insinuó públicamente el viernes en Chubut, de la boca del gobernador Torres.
En Neuquén, Rolando Figueroa aparece en las sombras de este conflicto. Tiene Vaca Muerta, el segundo reservorio de gas no convencional del mundo y maneja el 90 por ciento de la producción de petróleo del país. Una pieza mal movida en Neuquén podría ser una catástrofe.
Pero la sangre no llegará al río, razonan en las mesas de café, a riesgo de equivocarse. Pese a todo, los legisladores provinciales de Unión por la Patria quieren llevar a Figueroa a tener una posición más dura contra Milei: que deje la compleja diplomacia que ejerce para quedar bien con todos, en ese esquema de gobierno que armó, el Frente Neuquinizate, donde conviven peronistas, libertarios, dirigentes del PRO y del radicalismo con ex funcionarios del MPN.
Cerrar el grifo de los hidrocarburos, de la mano de los sindicatos mientras suena “El embudo” al costado de una ruta patagónica parece una fantasía inspirada en la rebelión y el cutralcazo de 1997, durante el gobierno de Felipe Sapag, fundador del MPN.
Como toda fantasía parece difícil de materializar, pero alcanza con ponerse a la intemperie de la realidad para interpretar esta contienda política en el marco de una distopía que está a la vuelta de la esquina.
Un paro sindical petrolero puede llevar a un nivel de confrontación generalizado inédito. Expone el conflicto entre Milei y las provincias en un grado sin precedentes en la historia reciente.
Menem – Perl, una historia sencilla
En Chubut, a finales de los ‘80, cuando el entonces gobernador del PJ Néstor Perl se opuso al giro liberal de su compañero Carlos Menem, el mandatario provincial tuvo que discontinuar el pago de los salarios, los sindicatos comenzaron una pueblada y Perl cayó. ¿Qué resto tiene el actual gobernador Torres si no puede pagar sueldos?
Quien sucedió a Perl se acomodó a la corriente imperante y Menem ganó la pulseada. Más tarde los radicales ganaron las elecciones provinciales. Muchas cosas cambiaron desde entonces, pero el antecedente debe servirle al joven Torres para advertirlo sobre los riesgos que asume en este conflicto, con la inversión petrolera en retirada y la inversión minera sin licencia social.
Cómo empezó la pelea de Ignacio Torres y Javier Milei
El pataleo de Ignacio Torres empezó con una medida de Luis “Toto”Caputo. El trader a cargo de las finanzas públicas se agarró de una cláusula de un fondo fiduciario para recortarle un trozo de la coparticipación.
Frente a la arenga de Torres, Milei no se amilanó y redobló la apuesta.
A Javier Milei le suma la estrategia del conflicto permanente, el choque directo y la confrontación con cualquier cosa que pueda identificar con el kirchnerismo, aunque sea el mismo gobernador de Chubut, un hombre del PRO. Milei la juega a todo o nada en cada semáforo del control democrático. Ve amarillo y acelera. Ve rojo y cierra los ojos.
Ante la acostumbrada versión iracunda de Milei aparecieron los gobernadores de 19 provincias. A poco más de setenta días de gobierno libertario, ya están cansados de que les mojen la oreja.
Si bien en este primer movimiento a Torres le llegaron los mensajes de solidaridad, habrá que esperar si los mismos se ven y escuchan tan claros entre el humo de las cubiertas quemadas y los estruendos de las fuerzas que comanda Patricia Bullrich. Sin un plan de contingencia todo puede terminar muy mal.
No obstante, la gestualidad de los mandatarios provinciales da cuenta de la mucha bronca acumulada en poco tiempo y de una amenaza demasiado palpable: si deciden inmiscuirse en un conflicto que transcurre afuera de sus provincias, es porque identifican que Javier Milei es una fuente de inestabilidad intolerable puertas adentro.
Una argentina exacerbada por naturaleza, se encuentra con un presidente débil, que juega a que el potrero le queda chico, mientras los otros 21 lo miran como si le quedase grande. Por ahora, es el dueño de la pelota.




