boca de pozo
Pollo Sobrero: “Las democracias no dan respuestas a la altura de las necesidades de la gente”
El histórico dirigente ferroviario habló del Gobierno de Javier Milei, el crecimiento de la derecha, el peronismo, la izquierda y el malestar de una parte de la sociedad.
Rubén “Pollo” Sobrero dejó varias definiciones durante su paso por Gente de Bien, el programa del canal En Loop. En una entrevista extensa y con varios cruces políticos, el histórico dirigente de la izquierda planteó que existe un problema que va bastante más allá del Gobierno de Javier Milei. “Las democracias no logran dar respuestas a la altura de las necesidades de la gente”, sostuvo al analizar los cambios políticos de los últimos años y el crecimiento de expresiones que cuestionan a los partidos tradicionales.
Para Sobrero, el escenario argentino forma parte de un fenómeno más amplio, atravesado por una creciente desigualdad y por generaciones que ya no encuentran las mismas posibilidades que tuvieron sus padres o abuelos. En ese contexto ubicó también el triunfo de Milei. El ferroviario contó que conoce al actual Presidente desde hace alrededor de 25 años, cuando ambos coincidían en programas de televisión, y recordó incluso una imagen difícil de asociar con el Milei actual: participando de la marcha del 21F convocada por Hugo Moyano, comiendo un choripán y cuestionando al Fondo Monetario Internacional.
Milei, el descontento y una sociedad que cambió
Sobrero aseguró que llegó a advertir la posibilidad de un triunfo libertario antes de que Milei terminara consolidándose como candidato presidencial. Según relató, comenzó a prestarle atención cuando veía encuestas realizadas en zonas populares y detectaba que su figura encontraba respaldo entre sectores que tradicionalmente no parecían cercanos a ese discurso. “Me acuerdo que le dije a un compañero: ‘Che, ¿sabés que puede ganar?’. Mi compañero me dijo: ‘No entendés nada de política’”, recordó.
Su explicación pone el foco en una transformación generacional. Sobrero comparó las posibilidades materiales de distintas épocas: recordó que muchos inmigrantes llegados a la Argentina pudieron comprar terrenos y construir viviendas para sus hijos, mientras que las generaciones posteriores fueron perdiendo esa capacidad. En su propio caso, señaló que su padre pudo levantar una casa, pero que él ya encontró mayores dificultades para acceder a una propiedad.
Esa pérdida de expectativas, según su lectura, ayuda a entender parte del presente. También reconoció un error de diagnóstico de la propia izquierda durante el balotaje presidencial. Contó que, cuando militaban para conservar derechos, no advirtieron que estaban hablándole a un sector de la población que directamente sentía que ya no tenía esos derechos.
“Le decíamos a la gente: ‘Para no perder tus derechos’, y no nos dimos cuenta de que le estábamos hablando a una minoría, porque vos tenías el 50% de gente que ya no tenía derechos”, explicó. A eso le agregó otro elemento: el enojo entre quienes quedaron afuera y quienes todavía conservaban determinadas conquistas laborales o sociales.
Desde esa perspectiva apareció otra de sus frases más fuertes: “El sistema lo que sabe hacer muy bien es enfrentarnos entre nosotros”. Sobrero puso como ejemplos las discusiones alrededor de los docentes, los trabajadores ferroviarios y otros sectores que realizan medidas de fuerza, y cuestionó la tendencia a responsabilizar al trabajador que reclama en lugar de discutir las condiciones que originaron el conflicto.
“Hay mucha gente que quiere reaccionar contra el Gobierno”
Sobrero también explicó el motivo político de su presencia en Neuquén. Desde su mirada, el país atraviesa “un cambio de época” que todavía no encontró una forma clara de organización. Allí ubicó las protestas contra distintas iniciativas oficiales y el surgimiento de sectores que están descontentos con Milei, pero que tampoco se sienten contenidos por las estructuras tradicionales.
“Hay mucha gente que quiere reaccionar contra el Gobierno y no encuentra ningún canal”, afirmó. Según explicó, diferentes organizaciones comenzaron a reunirse con la intención de darle una expresión política y callejera a ese malestar.
El dirigente ferroviario mantuvo durante toda la entrevista una posición crítica tanto hacia el oficialismo como hacia buena parte de la oposición. Su propuesta sigue siendo la histórica bandera de la izquierda sindical: “Tiene que ser los trabajadores los que gobiernen”. También cuestionó la conducción actual de la CGT y, cuando tuvo que elegir entre CGT y CTA en el ping pong final, respondió: “CGT sin los dirigentes que tiene”.
La charla también permitió algunos cruces interesantes con el peronismo. Sobrero, que nació en una familia profundamente peronista y militó durante su adolescencia en la JTP, recordó que su acercamiento a la izquierda generó un conflicto importante con su padre. Según contó, estuvo tres meses sin hablarle porque consideraba que había “traicionado al General”.
Pese a las diferencias políticas, Sobrero sostuvo que cualquier transformación profunda deberá necesariamente dialogar con ese universo. “Si queremos hacer un cambio, lo tenemos que hacer con el pueblo peronista, que es la mayoría”, aseguró durante uno de los intercambios más intensos del programa.
La confesión más personal de Sobrero
Sobre el final, la entrevista abandonó por unos minutos la economía, Milei, el peronismo y las discusiones ideológicas. Durante el ping pong le preguntaron por un defecto propio y Sobrero respondió con una frase inesperada: “No fui buen padre”.
El dirigente explicó que tuvo cuatro hijos y que con los dos primeros pasó buena parte de su juventud dedicado a la militancia. Fue padre alrededor de los 18 años y reconoció que su actividad política le quitó tiempo para acompañarlos durante su infancia. Aclaró que no hablaba de un abandono literal, pero admitió que no pudo estar presente de la manera que hoy considera que debería haberlo hecho. También destacó el papel de su primera mujer, a quien reconoció haber cargado con buena parte de la crianza.





