Neuquén
Operativo de recuperación tras las lluvias en Neuquén
La Municipalidad activó un operativo extraordinario con más de 50 máquinas y 200 trabajadores para reparar el daño en calles asfaltadas y de ripio, mientras la red de pluviales ejecutada en los últimos años respondió con eficiencia y evitó anegamientos severos en sectores históricamente críticos.
Más de seis semanas de lluvias continuas castigaron el asfalto y las calles de ripio en distintos barrios de Neuquén capital, con jornadas como la del jueves pasado, en la que cayeron 31 milímetros de agua en menos de 24 horas. Al retirarse el agua, quedaron al descubierto baches, pavimento deteriorado y deformaciones en las arterias de tierra, lo que llevó al municipio a desplegar un operativo extraordinario de reconstrucción y reacondicionamiento vial que moviliza más de 50 máquinas y 200 trabajadores en jornadas extendidas.

Para atender la emergencia en la red pavimentada, el secretario de Infraestructura y Planificación Urbana, Alejandro Nicola, informó que se triplicó la cantidad de cuadrillas habituales, lo que permitió alcanzar resultados de gran escala en poco tiempo: solo el sábado se repararon 468 pozos y el domingo más de 650, superando los 1100 baches arreglados en apenas dos días. Este ritmo de trabajo se sostiene con la colocación diaria de entre 70 y 80 toneladas de concreto asfáltico caliente.
En las calles de ripio, la intervención requiere una secuencia técnica más cuidadosa: primero se desagotan las superficies, luego se espera a que el terreno se oree y recién entonces se ingresa con suelo seco y maquinaria pesada, para asegurar la durabilidad de las reparaciones. En barrios como Valentina Sur, Valentina Norte, Parque Industrial, Colonia Rural Nueva Esperanza y Confluencia Rural, Defensa Civil opera con motobombas para retirar el agua acumulada, mientras camiones batea aportan diariamente más de 1000 metros cúbicos de suelo seco y, una vez firme la base, motoniveladoras, retroexcavadoras, cargadoras y minicargadoras avanzan con el perfilado, nivelación y compactación.
La intensidad de las precipitaciones funcionó como una exigente prueba técnica para los más de 350 kilómetros de drenajes subterráneos y canales ejecutados en los últimos seis años. En la Gran Avenida, un sector donde pocas horas de lluvia bastaban para inundar el Bajo, afectar comercios y cortar el tránsito, el nuevo sistema de pluviales facilitó un escurrimiento rápido aun con la obra en ejecución; algo similar ocurrió en Rincón del Emilio y Rincón del Club, donde el entubamiento de canales a cielo abierto y un sistema automático de bombeo evitaron recurrir a descargas manuales. “La ciudad, en donde hemos desarrollado pluviales, ha funcionado muy bien”, destacó Nicola al valorar la respuesta de la infraestructura.
El plan de recuperación vial se mantendrá a ritmo constante durante las próximas dos a tres semanas, con prioridades claras: primero, atender los barrios con mayor acumulación de agua; luego, rehabilitar rápidamente las arterias por donde circulan las líneas del transporte público; y, finalmente, avanzar de manera sistemática sobre el resto de la trama urbana. Nicola aseguró que, con este esquema de trabajo intensivo, la ciudad podrá recuperar su red vial y quedar en condiciones en un plazo breve.




