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boca de pozo

La Cámpora le declara la guerra a Kicillof: un septiembre de ataques sistemáticos al gobernador bonaerense

El MDF de Kicillof se convirtió en el enemigo público y La Cámpora lo combate municipio por municipio.

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Septiembre no fue un mes tranquilo para Axel Kicillof. Mientras el gobernador bonaerense aceleraba la construcción de su proyecto federal con el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) -presentado en un acto en Avellaneda el 19 de septiembre- La Cámpora respondía con una ofensiva en múltiples frentes: declaraciones, operaciones territoriales y choques institucionales que ya no intentan disimularse.

La estrategia camporista tiene una lógica clara: presionar al gobernador desde abajo, usando cada conflicto municipal, cada acto conmemorativo y cada reclamo sectorial como palanca. El objetivo es mostrar que Kicillof no controla el territorio bonaerense y denunciar que busca construir «un peronismo sin Cristina».

«Desleal y desagradecido»

El ataque más frontal del mes lo protagonizó Mayra Mendoza, diputada provincial y exintendenta de Quilmes, una de las dirigentes más identificadas con el cristinismo duro. El 15 de septiembre, en el streaming Sakura, disparó sin filtros.

«No hay nada en la vida peor que ser desleal y desagradecido», dijo sin nombrarlo, pero en referencia inequívoca a Kicillof. Lo acusó de haber dividido al peronismo bonaerense cuando lanzó el MDF y denunció que ese quiebre derivó en un trato discrecional hacia los municipios que no responden al armado del gobernador.

El caso de Quilmes fue el ejemplo: «Ahora estoy de licencia pero el último año que fui intendenta, yo lo llamaba al Gobernador y no tenía respuesta por parte de él», afirmó.

La frase que quedó resonando fue otra: «Esa mancha no se borra más», lanzó sobre quienes intentan despegarse de la etiqueta kirchnerista. También reclamó obras paralizadas en Quilmes vinculadas a los arroyos del distrito.

La Noche de los Lápices como campo de batalla

Días antes, el conflicto había tomado otra forma. La conmemoración del 50° aniversario de la Noche de los Lápices, el 16 de septiembre, quedó atravesada por una disputa entre la Federación de Estudiantes Secundarios (FES) -vinculada a La Cámpora- y el gobierno bonaerense.

La FES reclamó al Gobierno provincial los micros que, según sostuvo, formaban parte del esquema de traslado de estudiantes desde 2012. Desde la organización interpretaron que la negativa no respondía solo a razones presupuestarias: el espacio tenía previsto marchar con la consigna «Cristina libre» y sus integrantes sospecharon que esa bandera era uno de los factores detrás de la negativa.

La FES fue categórica: «Acompañamiento sí, extorsión para hacer de la marcha una utilización electoral, NO». El Gobierno bonaerense rechazó esa lectura y desde el entorno del ministro Andrés Larroque señalaron que financiar una movilización política no es función de esa cartera. Finalmente, los micros los gestionaron las propias organizaciones.

La marcha se hizo igual, pero en columnas separadas: la FES encabezó la movilización alineada con La Cámpora, con fotos de los estudiantes desaparecidos en 1976. Kicillof llegó después, junto a la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente platense Julio Alak, y se sumó al tramo donde lo esperaba su militancia del MDF. Dos peronismos, una misma fecha, sin mezclarse.

El acto de Avellaneda y la respuesta de Kicillof

El 19 de septiembre, Kicillof presentó el MDF en Avellaneda ante una militancia que coreaba «Axel, presidente». Desde el escenario, cuestionó que la oposición al Gobierno de Milei se fundamente en la nostalgia o dependa de «acuerdos de cúpula».

«Las nuevas canciones se componen colectivamente y de abajo para arriba», lanzó, en la frase que ya había oficializado su ruptura con el cristinismo.

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El acto se realizó en paralelo al operativo clamor de La Cámpora por una candidatura presidencial de Cristina Kirchner. Cerca del gobernador sostienen que la decisión de no responder cada cuestionamiento tiene una explicación política: entienden que entrar de lleno en la interna puede terminar jugando en contra.

La presión sobre los municipios

En el gobierno bonaerense apuntan a La Cámpora de ir a «pudrirle» los actos al gobernador. Desde la organización que conduce Máximo Kirchner, también empieza a destilarse bronca con la gestión que conduce Alak en municipalidad de La Plata, capital bonaerense.

El cristinismo, según fuentes del sector, opera municipio por municipio buscando mostrar las fallas de gestiones totalmente asfixiadas por arriba y demandadas por abajo.

Sólo por mencionar un ejemplo, esta semana un colectivo de personas trans cortó la avenida 7 frente a la Secretaría de Desarrollo Social de La Plata en reclamo de asistencia, y para sorpresa de nadie, había dirigentes locales de la organización que conduce Máximo Kirchner haciendo el corte.

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