Neuquén
Murió Oscar Lorenzo Reinhold, el jefe del centro clandestino «La Escuelita»
Oscar Lorenzo Reinhold, uno de los principales responsables del terrorismo de Estado en Neuquén y Río Negro, murió a los 91 años mientras cumplía prisión domiciliaria en Buenos Aires, cerrando la historia judicial de uno de los jefes de Inteligencia que operó en el centro clandestino conocido como «La Escuelita»
Oscar Lorenzo Reinhold, coronel retirado del Ejército y exjefe de Inteligencia de la VI Brigada de Infantería de Montaña, murió el 7 de julio de 2026, a los 91 años, en la Ciudad de Buenos Aires, mientras permanecía bajo prisión domiciliaria en un departamento del barrio porteño de Belgrano. En la segunda mitad de la década del 70 fue uno de los cuadros centrales de la estructura represiva en la subzona 52, con injerencia directa sobre el funcionamiento del centro clandestino «La Escuelita», instalado en los fondos del Batallón de Neuquén, donde se definía el destino de personas detenidas ilegalmente por motivos políticos. Con la reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad, la Justicia Federal fue reconstruyendo su rol jerárquico en el diseño y ejecución del plan sistemático de persecución en Neuquén y Río Negro. A partir de 2008 comenzó a recibir sucesivas condenas en los distintos tramos de la causa «La Escuelita» y otros procesos conexos: se lo ubicó en la cúspide de la denominada “comunidad informativa” y del Estado Mayor que decidía la selección de víctimas, su secuestro, el alojamiento en centros clandestinos, los interrogatorios bajo tortura y, en numerosos casos, su destino final.

Las sentencias detallaron su participación en operativos masivos como los de mediados de junio de 1976, en los que se registraron detenciones ilegales de estudiantes secundarios, trabajadores de YPF, militantes de izquierda y referentes culturales y universitarios en la comarca petrolera y en Neuquén capital. En distintos tramos de los juicios se lo declaró responsable de secuestros, tormentos, homicidios agravados de personas desaparecidas y abusos sexuales cometidos en el marco del terrorismo de Estado, acumulando múltiples penas de prisión, entre ellas varias condenas a perpetuidad que lo convirtieron en uno de los represores con mayor número de sentencias en la región.
Diversos testimonios de familiares y organismos de derechos humanos describieron el carácter intimidante de sus encuentros durante la dictadura, cuando Reinhold recibía a personas que buscaban a sus seres queridos desaparecidos con el arma sobre la mesa para marcar la relación de poder. Dirigentes como Noemí Labrune, de la APDH, relataron que su mirada fría y distante aterraba a quienes se animaban a interpelarlo sobre el paradero de los secuestrados, y que incluso hubo militantes que se presentaron ante él y terminaron siendo capturados y derivados a centros de tortura.
Reinhold fue detenido en 2007 y pasó por unidades penales antes de que se le concediera la prisión domiciliaria, desde la cual siguió varios juicios por videoconferencia. Con el tiempo, su deterioro de salud llevó a que fuera declarado incapaz de continuar respondiendo ante el último proceso que lo tenía imputado, motivo por el cual el Juzgado Federal N.º 2 de Neuquén terminó por extinguir la acción penal en la única causa que aún seguía abierta al momento de su muerte. Su fallecimiento clausura la trayectoria judicial de uno de los máximos exponentes del aparato represivo que operó en la Patagonia durante la última dictadura cívico-militar.




