Patagonia
Cipolletti inaugura talleres técnicos para formar talento que demande Vaca Muerta
El Instituto Técnico Potenciar (ITP) sumó seis talleres en un nuevo bloque de 400 metros cuadrados con equipamiento de última generación, pensado como “incubadora de proyectos” para vincular el aprendizaje con la industria energética. Con el apoyo del municipio y de empresas como Trace Group, la Fundación Potenciar busca formar técnicos para el mercado de Vaca Muerta, ampliar su infraestructura en los próximos años y avanzar en un plan de becas por mérito académico
Al ingresar al Instituto Técnico Potenciar, en Cipolletti, una frase motivacional resume el espíritu del proyecto educativo: invitar a los estudiantes a confiar en su capacidad para transformar la realidad. Los alumnos regresaron de las vacaciones de invierno y se encontraron con la inauguración formal de seis nuevos talleres, que completan 400 metros cuadrados de instalaciones modernas. Para la directora ejecutiva de la Fundación Potenciar, Andrea Segovia, poner en marcha estos espacios “demuestra que se pudo” y se convierte en un impulso para seguir ampliando la propuesta formativa.

En este edificio renovado, alrededor de 150 estudiantes y 40 docentes disponen de aulas-taller equipadas con tecnología de última generación, herramientas específicas y estaciones de trabajo que apuntan a que el estudio sea una experiencia creativa y disfrutable, y no solo una obligación escolar. Segovia definió a los nuevos talleres como “el eslabón que faltaba” en el proyecto del ITP y remarcó que, si bien la calidad de la formación nunca se vio resentida por falta de espacio, ahora los grupos cuentan con ámbitos propios, mejor equipados y más seguros para desarrollar prácticas técnicas. Docentes y directivos subrayan que cada taller fue pensado para que el conocimiento sea transversal y se aborden proyectos reales, preparando a los jóvenes tanto para la universidad como para el trabajo en una industria cada vez más tecnológica.
El crecimiento del instituto está estrechamente ligado al desarrollo energético regional. El intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler, destacó que la propuesta educativa del ITP es clave para que quienes viven en la ciudad —o eligen radicarse allí— puedan acceder a las oportunidades laborales que ofrece Vaca Muerta, y enfatizó que sin educación y capacitación es imposible aprovechar ese potencial. Planteó que el desafío del municipio es generar condiciones de conectividad, seguridad, servicios e infraestructura acordes, y mencionó que la futura transferencia de las rutas nacionales 151 y 22 a la órbita provincial será un paso importante para mejorar la vinculación vial, algo particularmente relevante para la comunidad educativa del instituto.
El sector privado también juega un rol central en este esquema. Trace Group, una de las empresas del clúster que acompaña a la Fundación Potenciar, participó de la inauguración y definió la alianza como un “círculo virtuoso”: además de aportar recursos, recibe pasantes del nivel terciario y cuenta con trabajadores que se desempeñan como docentes en el ITP. Su gerente de Operaciones, Carlos Stupczuk, remarcó que la industria en crecimiento necesita más mano de obra calificada e invitó a otras compañías a sumarse. Segovia, por su parte, adelantó que el plan de desarrollo para los próximos tres años incluye la construcción de un gimnasio, un SUM y nuevas aulas, junto con un programa de becas destinado a estudiantes de escuelas primarias públicas con alto rendimiento académico que quieran ingresar al instituto, como forma de “devolver” a la sociedad parte de lo que ella misma recibió de la educación pública.
Los nuevos 400 metros cuadrados funcionan además como una verdadera incubadora de proyectos, donde la teoría se pone a prueba en experiencias concretas. El emblema de este año es la participación en el Desafío Eco YPF, una competencia nacional de autos eléctricos de emisión cero. El ITP decidió presentar un equipo integrado por estudiantes de tercer año, a pesar de que el certamen suele estar orientado a cursos superiores, y eso los obliga a incorporar contenidos de mecánica y electromecánica que no forman parte de su especialidad de base. Segovia describió la iniciativa como un desafío enorme que permite a los alumnos aprender mucho más de lo que marca la currícula, guiados por un proyecto que les da dirección y sentido al esfuerzo extra.
En ese ecosistema de aprendizaje se distribuyen estaciones específicas: el Taller de Electricidad y Energías Renovables; el de Robótica e Informática, donde las impresoras 3D producen desde piezas para maquetas hasta tableros de ajedrez para escuelas rurales; el Laboratorio, equipado con balanzas de precisión y autoclaves para prácticas de Tecnología de los Alimentos, una de las áreas que la institución identifica como “profesión del futuro”; el estudio de Radio y Streaming “Cables Cruzados”, donde los estudiantes se turnan entre la operación técnica y la conducción al aire; y los talleres de Carpintería y Metalmecánica, en los que los diseños en plano se transforman en herramientas y muebles reales. En conjunto, estos espacios convierten al ITP en un puente entre la escuela, la universidad y la industria de Vaca Muerta, con una formación técnica pensada para la región y su futuro.




