boca de pozo
Claudio Domínguez: «Muchos ministros de la gestión de Figueroa se quedaron en el pasado»
El diputado provincial pasó por el streaming Gente de Bien y habló sin filtros: de su trabajo para Primero Neuquén, de por qué el MPN perdió ante Figueroa y su opinión sobre la política nacional
Claudio Domínguez tiene una particularidad que pocos políticos reconocen tan abiertamente: sabe que divide. «Despierto mucho amor y mucho odio a la vez», dijo al arrancar su visita al programa Gente de Bien, en el canal de streaming En Loop. No lo dijo como queja ni como advertencia, sino como quien describe el clima antes de salir a trabajar. Diputado provincial del MPN, hoy metido de lleno en la construcción del espacio Primero Neuquén junto al intendente Mariano Gaido, Domínguez se sentó a hablar de política neuquina sin demasiados rodeos.
Y en esa línea fue la frase que más va a circular de la entrevista, apuntando directo hacia algunos funcionarios de la gestión del gobernador Rolando Figueroa: «Muchos ministros se quedaron en el pasado, se quedaron con su bronca de toda la vida de odiar al Movimiento Popular Neuquino. Tienen que dar vuelta la página, porque así no se construye». Sin nombres propios, pero sin dejar lugar a confusiones.
¿Por qué perdió el MPN?
Cuando le preguntaron por qué el MPN perdió en 2023, Domínguez no buscó excusas ni culpas externas. Su lectura fue directa: «Al Movimiento Popular Neuquino le gana una persona del Movimiento Popular Neuquino. Nunca le pudo ganar alguien del radicalismo ni del peronismo».
Para Domínguez, Figueroa ganó porque conocía cada rincón de la provincia y sabía cómo moverse en los pueblos chicos, quién traccionaba en cada localidad y cómo ir a buscar votos donde la diferencia se hace de a poco. «En Chorriaca están los Quilapi. En Bajada del Agrio hay tres o cuatro familias. En Los Guañacos hay una sola familia pero están peleados entre ellos y siempre ganan o pierden por un voto. Si más o menos conocés la provincia, sabés ir a buscar», explicó.
La derrota de Marcos Koopmann fue por 11.000 votos, menos de dos puntos. Domínguez no lo plantea como algo que pudo evitarse: lo entiende como el resultado de una interna entre dos espacios que conocían el mismo terreno, y ganó el que lo trabajó mejor. «Esto era una gran interna del Movimiento Popular Neuquino, de personas que conocían Neuquén», dijo.
Sobre lo que viene para el partido, contó que está recorriendo la provincia buscando candidatos para Primero Neuquén. «Vamos a apoyar a Rolando Figueroa arriba y vamos a llevar lista de diputados, de intendentes y concejales en cada una de las localidades», confirmó.
El operador que no le escapa a la rosca
Domínguez no se incomoda si le dicen «operador». En el ping-pong final del programa le preguntaron si prefería ser operador o candidato, y respondió sin dudar: «Las dos cosas me gustan. Pero si me das a elegir, operador me apasiona».
Su definición de lo que hace falta para ese rol fue escueta: «Juntarse con todos, saber recibir cachetadas y después construir». En la charla repasó cómo fue tejiendo vínculos con radicales, peronistas, gente del viejo MPN y del espacio de Pechi Quiroga para armar Primero Neuquén. La filosofía del espacio, según él, es simple: «Lo que nos interesa es que a Neuquén le vaya bien. Después, arriba, votá al presidente que quieras».
En su trayectoria pasó por varios lugares: estuvo en Defensa Civil durante la gestión de Jorge Sapag, formó parte del equipo mas íntimo del gobernador, trabajó junto a Gaido desde antes de que fuera intendente y hoy tiene una banca en la Legislatura. Por encima de los cargos, dice que lo que más valora es haber podido mantener vínculos que sobrevivieron al poder. «Vos realmente te das cuenta en la política quiénes son tus amigos cuando dejás de tener poder», señaló. Y lo concretó con un ejemplo: hoy sigue hablando con Omar Gutiérrez y con Jorge Sapag. «Les atiendo el teléfono y me atienden el teléfono».
«Quiero un presidente argentino, no un fanático de Trump»
El tramo de política nacional fue el más filoso de la entrevista. Domínguez arrancó marcando posición: «No soy ni libertario ni kuka. Lo que me gustaría es tener un presidente que le responda a los argentinos».
Sobre Milei fue directo: «Adora a Israel, adora a Estados Unidos. Yo quiero un tipo que adore a los argentinos». Pero el señalamiento no fue exclusivo. «Macri responde a intereses internacionales. Massa también. Scioli también. Milei también. Cristina también creo que respondía a intereses internacionales». La lista no dejó a nadie afuera.
El hilo conductor de su argumento fue el mismo que usó para analizar la política provincial: gobierna mejor el que conoce y defiende a los suyos. «Por eso gana Figueroa en Neuquén: porque conoce al neuquino. Yo quiero un presidente que conozca al argentino y que lo defienda».
La mención a Trump tuvo una vuelta que no era obvia: «Si Milei fuera de verdad fanático de Trump, defendería la industria nacional, porque Trump defiende las industrias de su país». No es elogio al expresidente norteamericano, sino crítica a lo que Domínguez ve como una inconsistencia.
Cerró ese tramo con una idea que venía repitiendo de distintas formas a lo largo de toda la charla: «Dejemos de estar como tontos con las chicanas de siempre porque no nos lleva a ningún lado. Hay que debatir, hay que discutir, pero mirando para adelante».




