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Neuquén

Alquileres en Neuquén: endeudarse ya es parte del contrato

La presión del mercado obliga a miles de inquilinos a financiar el techo con tarjetas y préstamos. Siete de cada diez arrastran deudas para no perder su vivienda y crece la preocupación por un sistema sin margen de negociación.

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El dato es directo y difícil de esquivar: en Neuquén, más del 70% de quienes alquilan tiene deudas activas para poder sostener el pago mensual. Se trata de una dinámica instalada donde la tarjeta de crédito o los préstamos personales aparecen como única salida para evitar el desalojo. El fenómeno, que se profundizó en el inicio del año, refleja un escenario donde el acceso a la vivienda dejó de ser solo una cuestión de precios y pasó a depender, cada vez más, del endeudamiento.

La situación fue expuesta por el referente de inquilinos Federico Prior, quien advirtió que en el contexto actual prácticamente no existe negociación entre las partes. Los contratos se firman bajo condiciones rígidas, con ajustes frecuentes, y con poco margen para discutir valores o plazos. En ese esquema, muchos hogares terminan aceptando lo que hay, aún sabiendo que no podrán sostenerlo sin recurrir a financiamiento externo.

Un alquiler que empuja al límite

El impacto no es igual para todos. Jubilados y trabajadores con ingresos más bajos son quienes sienten con mayor fuerza el peso del alquiler. En ese grupo, el esfuerzo es extremo: una gran mayoría destina más del 40% de sus ingresos solo para pagar el techo. Ese porcentaje deja poco margen para cubrir otros gastos básicos como alimentos, transporte o servicios.

En paralelo, empieza a aparecer con más frecuencia lo que algunos ya llaman “desalojo económico”. No siempre hay una orden judicial de por medio: simplemente, las cuentas dejan de cerrar. Según los datos relevados, un tercio de los inquilinos tuvo que dejar su vivienda por no poder sostener los aumentos. Es una salida silenciosa, pero cada vez más común.

A esto se suma otro fenómeno que empieza a consolidarse: familias enteras que quedan atrapadas en el circuito del alquiler sin posibilidades reales de acceder a una vivienda propia. Padres e hijos que comparten la misma lógica, con ingresos que no alcanzan para ahorrar y con precios de compra que se alejan cada vez más.

Tarjeta, crédito y una rueda difícil de frenar

El uso de la tarjeta de crédito dejó de ser una herramienta ocasional para transformarse en parte del día a día. Más del 60% de las familias la utiliza para cubrir gastos básicos, incluyendo el alquiler. El problema aparece después: pagos mínimos, intereses acumulados y la necesidad de sacar nuevos créditos para tapar los anteriores.

Ese mecanismo genera una rueda difícil de frenar. La deuda crece, los ingresos no acompañan y cada mes se vuelve un poco más cuesta arriba. En ese contexto, sostener la vivienda se convierte en una prioridad absoluta, incluso por encima de otras necesidades.

Mientras tanto, el mercado sigue su propio ritmo. La demanda de alquileres en Neuquén continúa en aumento, impulsada por el crecimiento poblacional y el movimiento interno hacia las ciudades más grandes. Esa presión mantiene los precios altos y limita aún más las opciones disponibles.

Expectativa en la Legislatura

En medio de este panorama, una de las pocas expectativas de cambio aparece en el ámbito legislativo. Actualmente se analiza un proyecto que propone trasladar el pago de las comisiones inmobiliarias a los propietarios en los contratos de vivienda permanente. La medida apunta a reducir el costo inicial que deben afrontar los inquilinos al momento de ingresar a una propiedad.

Si bien la iniciativa no modifica el valor mensual del alquiler, podría representar un alivio en el arranque del contrato, un momento que hoy implica un desembolso difícil de afrontar para muchas familias.

Por ahora, el escenario sigue marcado por la urgencia. Los alquileres en Neuquén dejaron de ser solo un gasto fijo y pasaron a ser una fuente constante de tensión económica. En ese equilibrio frágil, cada mes cuenta, y cada deuda también.

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