Política
Corte Suprema: Rosenkrantz y Lorenzetti impulsan una reforma para limitar a la política en la elección de jueces
Los magistrados presentaron un proyecto que busca priorizar la solvencia técnica sobre la discrecionalidad partidaria.
Hay fisuras internas en el cuarto piso de Talcahuano: los ministros Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti elevaron una propuesta de reforma para el sistema de selección de jueces federales y nacionales que no cuenta con la firma de Horacio Rosatti, presidente del máximo tribunal. El texto tiene como objetivo central blindar los concursos frente a la influencia del poder político.
El eje de la reforma reside en acotar el margen de arbitrariedad en la conformación de las ternas, un proceso que históricamente ha estado atravesado por negociaciones entre el oficialismo y la oposición de turno. El proyecto plantea que la clave de la selección se traslade a la administración técnica de los concursos, poniendo especial énfasis en la rigurosidad de los exámenes y la transparencia de los puntajes. Se busca que la idoneidad profesional prevalezca por sobre las afinidades ideológicas o las conveniencias de la coyuntura.

La presentación de esta normativa ocurre en un momento sensible para el Consejo de la Magistratura, organismo que atraviesa una reconfiguración de fuerzas con un peso creciente de La Libertad Avanza. En este contexto, la propuesta de Rosenkrantz y Lorenzetti funciona como un mecanismo de defensa técnica para evitar que los cambios en el mapa político nacional impacten de manera directa en el nombramiento de magistrados.
Los impulsores de la medida ya notificaron del proyecto a las Cámaras nacionales y federales de todo el país, así como a las Cortes provinciales, y buscan generar un consenso federal que respalde el nuevo reglamento. El texto fue elevado al Plenario del Consejo de la Magistratura para su análisis formal. No obstante, el camino para su implementación no será sencillo, ya que el cuerpo requiere de mayorías agravadas para su aprobación definitiva.
De prosperar, este cambio normativo marcaría un antes y un después en la carrera judicial argentina, profesionalizando el acceso a las magistraturas y limitando el «reparto» de cargos. Sin embargo, la falta de unidad en la propia Corte Suprema respecto al proyecto y la necesidad de un acuerdo transversal en el Consejo dejan abierta la incógnita sobre si esta reforma logrará cristalizarse.



