Neuquén
Judiciales sostienen el paro: «El servicio de Justicia no está paralizado»
Sin acuerdo salarial a la vista y con un cuarto intermedio sin fecha, el gremio SEJUN mantiene las medidas de fuerza en toda la provincia. Para los trabajadores, el reclamo es justo; para los abogados, el sistema ya siente el golpe.
La pulseada entre el gremio judicial SEJUN y el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Neuquén sigue sin resolverse. Después de una nueva reunión que no cambió nada —la propuesta del TSJ fue exactamente la misma que el plenario ya había rechazado dos semanas atrás—, los trabajadores decidieron sostener las medidas de fuerza y salir a la calle. Ayer se movilizaron frente al TSJ; esta mañana, la concentración fue en la Ciudad Judicial hasta las 9.

El secretario general de SEJUN, Santiago Alonso, fue contundente: el paro continúa y no hay fecha para la próxima mesa de negociación. «Hasta tanto no haya una propuesta superadora, vamos a mantener lo que votó el plenario», dijo. Y aclaró algo que en los últimos días generó rispideces con el sector de abogados: el servicio de Justicia no está cerrado. «En cada rincón de Neuquén hay guardias, funcionarios y magistrados que tienen la obligación de atender a la población. Los juzgados no están cerrados. Si alguien va a hacer una denuncia, lo van a atender.»
¿Qué ofreció el TSJ y por qué no alcanza?
Sobre la mesa hay una propuesta que incluye actualizaciones trimestrales por IPC durante todo 2026, dos bonos extraordinarios de $400.000, una asignación adicional en dos cuotas actualizadas por inflación, ayuda escolar, $350.000 para capacitación y la apertura de la negociación del convenio colectivo de trabajo. Parece mucho, pero el gremio tiene un problema central con todo eso: los bonos no son remunerativos.
Para Alonso, eso es un punto que no se negocia. «Un bono te resuelve la emergencia del mes, pero no configura un aumento real al salario. No es bonificable, no entra en el básico, y eso no es lo que los compañeros necesitan.» Según el gremio, los trabajadores judiciales perdieron más del 30% de su poder adquisitivo desde 2024, y ninguna de las propuestas que llegaron hasta ahora logró revertir esa caída.
El convenio colectivo de trabajo también es un punto sensible. SEJUN lleva más de 15 años intentando avanzar en esa negociación, y desde adentro del gremio tienen la sensación de que cada vez que hay un conflicto, la apertura del convenio aparece como zanahoria para destrabar el momento, y después queda en la nada. «Hay capítulos que ya tienen aprobación paritaria y que el TSJ podría aplicar ahora mismo. Eso sería una señal real de voluntad política», planteó Alonso.
Un gremio nuevo con un conflicto heredado
Algo que vale aclarar para entender el contexto: Alonso y su conducción llegaron al frente de SEJUN hace relativamente poco, tras ganar las elecciones internas. El conflicto salarial no lo iniciaron ellos; lo heredaron de la gestión anterior, liderada por Claudio Salazar. Lo que sí cambió es la intensidad de las medidas.
«Desde que asumimos, recién ahora estamos haciendo las acciones más contundentes. El paro provincial y la movilización de ayer fueron los pasos más grandes hasta acá», reconoció el secretario general. Para algunos, eso habla de un gremio más combativo que el anterior. Para Alonso, simplemente refleja que la situación lo requiere.
Lo cierto es que el malestar existe de los dos lados. Los comerciantes cercanos al TSJ y a la Ciudad Judicial ya sienten el impacto de las movilizaciones. Los abogados denuncian que los expedientes se atrasan. Alonso no lo niega: «Por supuesto que las medidas de fuerza generan que el engranaje se empaste. De eso se trata un paro.» Pero insiste en la diferencia entre un sistema que funciona más lento y uno que está paralizado.
Mañana habrá un nuevo plenario —presencial en Neuquén capital y virtual para el resto de la provincia— donde el gremio evaluará cómo sigue el conflicto. Hasta entonces, el compás de espera.



